¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando el temor se convierte en realidad frente a los ojos de una familia? El 13 de enero de 2026, esa horrible pregunta se volvió trágicamente literal en Cuautitlán Izcalli, cuando el comandante Francisco Javier Jiménez Jiménez, jefe del Sector de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, fue ejecutado en plena calle.
Era una tarde común en la colonia El Rosario, hasta que dos sujetos en motocicleta Italika 250 Z negras se cruzaron en su camino. Sin mediar palabra, abrieron fuego en múltiples ocasiones contra el mando policial que circulaba en su coche particular por la Avenida 16 de Septiembre. ¿Qué motivó ese ataque frontal? Nadie sabe aún. Testigos relatan al menos una decena de disparos antes de que el vehículo impactara contra un poste.
Paramédicos confirmaron la triste realidad: el comandante ya no tenía signos vitales. Quedó dentro del auto, con múltiples impactos en tórax y rostro, rodeado del silencio de la muerte. La policía, tanto municipal como estatal, acordonó la escena para que los peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) hicieran su trabajo.
Pero la historia no termina ahí. La familia de Jiménez llevaba años enfrentando amenazas y peligros. En agosto de 2024, su hijo fue asesinado en Tepotzotlán tras negarse a pagar un 'derecho de piso' por un negocio familiar, una forma común de extorsión en la región. Desde entonces, denunciaron esas amenazas, pero sin recibir protección oficial.
A pesar del despliegue de operativos en busca de los responsables, hasta ahora no hay detenidos ni indicios claros que conduzcan a los autores de este brutal crimen. La pregunta que queda en el aire es: ¿quién quiso eliminar al comandante y por qué? La investigación continúa, pero la familia y la comunidad esperan respuestas y justicia para un asesinato que ha marcado un antes y un después en su historia.