¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando las calles de Toluca se llenan de puestos informales justo en la temporada más esperada del año? La respuesta es simple: el comercio callejero resurge con fuerza, incluso en un momento donde se espera orden y celebración.
A pesar de los esfuerzos por mantener el orden, en cada diciembre, los vendedores informales vuelven a llenar las calles de Toluca, ofreciendo desde alimentos hasta artesanías. Pero, ¿qué impulsa esta reaparición? La economía, la tradición y la ausencia de regulación hacen que esta dinámica se repita año tras año.
Este fenómeno afecta tanto a comerciantes establecidos como a residentes y turistas. La saturación puede generar problemas de movilidad, seguridad y hasta disputas por espacios. Sin embargo, muchos vendedores ven en esta temporada una oportunidad para mejorar sus ingresos, especialmente en un entorno donde las ventas formales pueden disminuir.
¿Hasta cuándo seguirá esta tendencia? La respuesta probablemente esté en los cambios en las políticas municipales y en la percepción social del comercio informal. Lo que está claro es que, en Toluca, la calle sigue siendo un escenario donde convergen tradición, necesidad y la persistente lucha por un espacio.