¿Alguna vez te preguntaste cómo un estadio que albergó partidos del Mundial de México 86 fue considerado 'vergonzoso' por la FIFA? La historia del Estadio Neza 86 es una historia de obstáculos, estrategia y un poco de olvido.
En 1986, el Estado de México tenía en mente dos sedes para el Mundial: el icónico Estadio La Bombonera en Toluca y el recién inaugurado Neza 86. Ambos estaban destinados a formar parte del escenario mundial, junto con otros en entidades como Nuevo León, Jalisco y Guanajuato.
Pero cuando la FIFA inspeccionó el Neza 86, la realidad fue muy diferente a la imagen que se quería proyectar. La FIFA empezó a poner trabas, calificando al municipio mexiquense como un lugar poco conveniente, incluso llegando a llamarlo 'vergonzoso'. ¿Qué pasaba allí? La percepción de pobreza y las malas condiciones eran evidentes, pero el gobierno mexicano tomó medidas para ocultar la situación.
Durante la transmisión, se usaron bardas para ocultar las condiciones reales del estadio, creando una imagen de magnificencia para que el mundo no notara las deficiencias del lugar. A pesar de estos esfuerzos, el Neza 86 quedó marcado en la historia como uno de los escenarios menos apreciados del Mundial.
Construido en una zona pantanosa, el estadio no solo fue anfitrión de los partidos del grupo de la muerte —donde Dinamarca lideró, seguida por Alemania Federal, Uruguay y Escocia— sino que también sirvió en los años posteriores como sede de los Coyotes de Neza, y en algún momento del Atlante y los Toros.
Hoy en día, el estadio está siendo renovado para el regreso de los equipos de la Liga Premier. Pero su historia sigue siendo un recordatorio de cómo las percepciones y las estrategias pueden cambiar la visión de un lugar en los eventos deportivos internacionales.