¿Alguna vez te has preguntado qué tan peligrosos son los sacrificios de los policías en el Estado de México? Durante todo 2025, se documentaron 20 muertes de elementos policiales en esta entidad, según la asociación civil Causa Común. Lo que resulta alarmante es que en dos de cada tres casos, estas víctimas eran policías municipales, en pleno cumplimiento de su deber.
La mayoría de las víctimas son hombres que perdieron la vida en activo, en el cumplimiento de una labor que, aunque peligrosa, tiene como fin proteger a la población. La forma en que estos servidores públicos murieron revela la crudeza del contexto: muchos fueron asesinados con armas de fuego, en la zona oriente del Estado de México, una de las regiones más complejas debido a su geografía y alta densidad poblacional.
Pero, ¿por qué en esa región? La respuesta está en los elevados índices de delincuencia. Para hacer frente a ello, el gobierno federal lanzó el Mando Unificado Oriente, una estrategia para responder en los municipios de Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Coacalco, Cuautitlán Izcalli, Cuautitlán México, Ecatepec, Ixtapaluca, Naucalpan, Nezahualcóyotl, La Paz, Texcoco, Tlalnepantla, Valle de Chalco y Tultitlán. La esperanza es que, si funciona, pueda aplicarse en otras zonas metropolitanas del país.
Y los resultados hasta ahora parecen tener matices: hasta diciembre, se reportó una disminución del 22% en los homicidios dolosos en la región, logrando cierto avance en la lucha contra la delincuencia. Sin embargo, en ese proceso, muchos policías no lograron escapar a la violencia. Los municipios con mayor número de muertes policiales son Chicoloapan, Tultitlán, Ecatepec, Chalco, Nicolás Romero, Tlalnepantla, Tecámac, Huehuetoca y Naucalpan.
Otros casos impactantes muestran que no solo los combates con delincuentes terminan en tragedia. Algunos policías murieron en el cumplimiento de su deber, como en enero de 2025 en Malinalco, donde tres elementos fueron atacados por integrantes de una posible facción criminal. En otros incidentes, policías fueron víctimas de ataques en motocicleta, como Andrés en Tlalnepantla, o en un taller mecánico, en Tenango del Valle. Incluso, un oficial de la Secretaría de Seguridad estatal fue abatido en un operativo en Acambay, después de que presuntamente participaron en una operación contra el robo de un vehículo y fueron atacados por su propia policía.
Para enfrentar esta realidad y proteger a sus aproximadamente 17 millones de habitantes, el gobierno mexiquense reforzó su plantilla policial. En diciembre, incorporó a 996 nuevos policías, formados en la Universidad Mexiquense de Seguridad, en áreas como Policía de Proximidad Estatal, Policía de Proximidad Municipal y Custodios Penitenciarios. La estrategia incluye también capacitaciones constantes, mejoras salariales y colaboración con autoridades federales, todo con el objetivo de ofrecer mayor tranquilidad a la población y disminuir los riesgos a los que están expuestos los servidores públicos de seguridad. La pregunta sigue en el aire: ¿Podrán estos esfuerzos revertir la tendencia mortal para sus policías?