¿Alguna vez te preguntaste cómo decisiones aparentemente pequeñas pueden poner en jaque el bienestar de miles de mascotas? En Xalatlaco, Edomex., una denuncia de activistas y rescatistas ha puesto en evidencia una situación que podría afectar a decenas de perros en situación de calle.
Resulta que la Fundación Haghenbeck rechazó un anteproyecto para construir un refugio en ese municipio. ¿La razón? La fundación argumentó que el predio era demasiado lejano. Pero, ¿realmente esa distancia justifica negar un espacio mejorado, con mejores condiciones de higiene, atención veterinaria y áreas de socialización para los animales?
La negativa despertó críticas en redes sociales y entre organizaciones protectoras. Los colectivos animalistas cuestionaron públicamente la falta de transparencia al no revelarse los criterios técnicos, sanitarios o financieros que sustentaron dicha decisión. Aunque no existen informes oficiales de irregularidades, la ausencia de información abierta ha generado sospechas sobre posibles intereses ajenos al bienestar animal.
¿Y qué beneficios tendría el nuevo refugio en Xalatlaco? Los defensores del proyecto aseguran que este entorno cuenta con condiciones más favorables: menos contaminación, mayor disponibilidad de espacio y un ambiente más tranquilo, ideal para la recuperación de perros víctimas de maltrato. Además, el anteproyecto incluía áreas de rehabilitación, consultorio veterinario, espacios de socialización y módulos de adopción responsable.
El contexto es alarmante. Según la UNAM y otras organizaciones, en México hay entre 25 y 28 millones de perros y gatos en situación de calle, y cerca del 70% han sido abandonados. En el Estado de México, la situación es aún más crítica, con refugios saturados y recursos escasos.
Por ello, organizaciones y defensores exigen a la Fundación Haghenbeck que explique públicamente su decisión, que publique los estudios técnicos que la respaldan y que proponga alternativas reales para mejorar la situación actual. Además, solicitan la intervención de las autoridades estatales para evaluar las condiciones de los refugios y priorizar proyectos que garanticen una vida digna a los animales abandonados.
¿Será que esta negativa refleja un interés mayor o simplemente una mala decisión? Sea cual sea la razón, la comunidad exige respuestas y acciones concretas para proteger a los que no tienen voz.