¿Alguna vez te preguntaste quiénes están liderando las marchas y cambios en México? La respuesta podría sorprenderte: ¡son la Generación Z! Este grupo de jóvenes, entre los 18 y 25 años, está en el centro del debate nacional, y no es para menos.
La Generación Z comprende a quienes nacieron entre 1997 y 2012, y crecieron en una era donde la digitalización transformó todos los aspectos de sus vidas: desde cómo aprenden hasta cómo se relacionan. Pero, ¿qué los hace tan especiales para estar en el foco de atención?
Un ejemplo internacional que ha marcado tendencia es Nepal. El 4 de septiembre de 2025, por protestar contra la censura en redes sociales, los jóvenes nepaleses, en su mayoría de la Generación Z, salieron a las calles y lograron que el gobierno revocara la prohibición. Pero su lucha no quedó ahí. Las protestas continuaron por problemas antiguos, como la inseguridad y la corrupción, con una preocupante tasa de desempleo del 20% en jóvenes de 15 a 24 años, según el Banco Mundial.
Esto llevó a una crisis política en Nepal, que culminó con la llegada de Sushila Karki como primera ministra interina —la primera mujer en ese cargo en historia del país— tras negociaciones que involucraron al Ejército y a los movimientos juveniles. Su nombramiento fue un triunfo, pero también reveló el poder de la movilización juvenil.
Inspirados en estos eventos internacionales, en México las protestas comenzaron tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Alberto Manzo Rodríguez. La indignación fue tan grande que miles de jóvenes salieron a manifestarse en diferentes ciudades, exigiendo justicia y mejor seguridad. La policía confirmó que los autores pertenecían al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), lo que llevó a la implementación del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia.
Pero la participación de la Generación Z no se limitó a la calle. En redes sociales, se lanzó una convocatoria viral para manifestarse en la Ciudad de México. Actores políticos, como Vicente Fox Quesada, se sumaron públicamente, motivados por el asesinato de Manzo.
Lo que empezó como una protesta autodenominada “Generación Z” pronto se convirtió en un movimiento que, pese a las denuncias de apartidismo, enfrentó hechos de violencia: 29 personas fueron detenidas por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, con acusaciones que van desde tentativa de homicidio hasta daños a la propiedad.
El gobierno y diferentes análisis apuntan a que estas movilizaciones tienen orígenes en cuentas de redes sociales vinculadas a grupos de derecha internacional, financiadas desde el extranjero, y que buscan desestabilizar o influir en el movimiento social mexicano. Incluso, se ha señalado que algunas figuras opositoras y contenidos digitales estarían siendo utilizados con fines políticos.
¿El resultado? Un país en el que la protesta joven sigue siendo una fuerza que no se puede ignorar, enfrentando desafíos como la inseguridad y la desigualdad, pero también demostrando que los jóvenes de la Generación Z están dispuestos a hacer escuchar su voz, en México y en el mundo.