¿Alguna vez te has preguntado qué obstáculo podría poner en riesgo el crecimiento de una de las regiones más importantes de México? La respuesta está en un factor que no deja de preocupar: la inseguridad en el Valle de Toluca.
Este problema no es nuevo, pero en los últimos años ha tomado una fuerza alarmante que afecta tanto a la ciudadanía como al comercio establecido. Los comerciantes y empresarios enfrentan una realidad donde la protección de sus negocios y empleados parece cada vez más frágil.
Se estima que la inseguridad ha crecido en diferentes municipios del Valle, creando un ambiente de incertidumbre que dificulta la inversión y detiene el desarrollo económico. El comercio formal, que genera empleos y aporta al estado, siente en carne propia cómo la inestabilidad inhibe su crecimiento.
¿Será posible revertir esta tendencia antes de que 2026, el próximo año en el que se proyectan cambios importantes para la región? La necesidad de estrategias efectivas y acciones coordinadas se vuelve imperante.
El reto está sobre la mesa y todos los actores —autoridades, empresarios y ciudadanos— deben sumarse a la búsqueda de soluciones. La inseguridad no solo es una deuda pendiente para 2026, sino una condición que puede alterar el destino económico y social del Valle de Toluca si no se afronta a tiempo.