¿Alguna vez te has preguntado por qué las inundaciones en Acolman parecen empeorar cada año? La respuesta está en una crisis interna que lleva años gestándose y que, por alguna razón, las autoridades municipales han preferido ignorar.
Desde hace más de una década, colonias como Chiconautla, Granjas Familiares y Real del Valle viven en un verdadero abandono. Reportes ciudadanos y diagnósticos internos advierten sobre el deterioro en drenajes y luminarias, pero poco o nada se ha hecho. El crecimiento acelerado de la zona oriente, que aumentó en un 19% su población entre 2015 y 2020, no vino acompañado de una ampliación adecuada en la infraestructura hidráulica. El resultado: una red sobrecargada que no soporta la demanda.
Lo peor es que, en medio de esta negligencia, el Ayuntamiento ha reducido significativamente las jornadas de desazolve. En muchas áreas, las coladeras llevan más de dos años sin limpieza, una omisión que ha provocado que, con el inicio de la temporada de lluvias, las aguas pluviales rebosen y terminen arrastrando aguas negras hacia las calles y viviendas.
¿Y qué riesgos representa esto? Expertos advierten que la exposición a aguas residuales aumenta hasta en un 60% el riesgo de enfermedades gastrointestinales, además de potenciar la presencia de zancudos portadores de dengue y zika. Para ejemplificar, en 2024, la propagación de estos virus en el estado aumentó en un 36%.
Los antecedentes hablan por sí mismos. Acolman ha sido escenario de más de 25 inundaciones en los últimos diez años. En 2023, solo en dos colonias, una lluvia de una hora produjo 70 centímetros de agua, y en 2024, tres emergencias por desbordamiento del drenaje complicaron aún más la situación.
Los habitantes culpan directamente al gobierno municipal. Acusan que, en lugar de tomar medidas preparatorias, han dejado que el deterioro y el crecimiento sin control continúen, incrementando los riesgos sanitarios y poniendo en jaque la salud y seguridad de todos. ¿Hasta cuándo se seguirá permitiendo esta crisis silenciosa en Acolman?