¿Por qué México está dejando de creer en Dios? El sorprendente ascenso de la irreligiosidad en Edomex

12/01/2026 02:00 | 3 min de lectura

¿Por qué México está dejando de creer en Dios? El sorprendente ascenso de la irreligiosidad en Edomex

¿Alguna vez te has preguntado si en México aún se puede hablar de una sociedad profundamente religiosa? La realidad revela un cambio radical: el mapa de la fe en el país está en plena transformación, y uno de los ejemplos más impactantes es el Estado de México.

No es que Dios haya desaparecido, sino que ha dejado de ocupar el centro de la vida social y personal, como lo explica el especialista Bernardo Barranco. Hasta hace décadas, la figura de Dios, la fe y la esperanza estaban intrínsecamente ligados a todos los ámbitos—político, económico y social—pero ahora, esa conexión empieza a debilitarse.

Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Estado de México lidera en número de personas que no profesan ninguna religión: ¡más de un millón 32 mil 529! Esta cifra representa un aumento explosivo del 422% desde el año 2000, cuando apenas había 197 mil 693 personas "sin religión".

¿Desde cuándo empezó esta tendencia? En 1990, apenas 123 mil mexiquenses reportaban no practicar ninguna creencia. Para 2000, esa cifra subió a 197 mil. En 2010, el número prácticamente se duplicó (434 mil), y en 2020, alcanzó el millón, confirmando una tendencia exponencial que no se detiene.

Pero, ¿quiénes son los que dejan atrás la religión? En México, y específicamente en Edomex, predominan los hombres: de ese millón de personas irreligiosas, 573 mil 246 son hombres y 459 mil 283 son mujeres. Además, los jóvenes de entre 20 y 24 años son los más conquistados por esta tendencia, con 118 mil 499 individuos en ese rango de edad.

¿Y qué significa ser "irreligioso" en este contexto? Bernardo Barranco aclara que no necesariamente equivale a ser ateo o antirreligioso. La mayoría son personas que han dejado de sentir o percibir la presencia divina en sus vidas. Incluyen desde individuos sin creencias, hasta agnósticos con grandes dudas, o aquellos que creen en algo, pero sin seguir una religión formal.

Entonces, ¿por qué esta pérdida de fe? Barranco señala dos causas principales: el proceso de secularización y la desconfianza en las instituciones religiosas. La secularización explica cómo la sociedad moderna empieza a priorizar temas como la economía, la política o la cultura, relegando a lo espiritual a un plano menos central.

Por otro lado, la Iglesia Católica, que históricamente ha tenido una presencia poderosa en México, ha sufrido golpes a su credibilidad. Escándalos de corrupción, abusos sexuales y una actitud más conservadora han generado pérdida de confianza, especialmente entre las generaciones jóvenes.

¿Y qué pasa con los jóvenes? La diferencia generacional es clara. Los millennials, nacidos entre 1982 y 1994, suelen ser más liberales y conectados a la tecnología. Sin embargo, la Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) muestra un cambio: son más conservadores, más tímidos y menos vinculados a las relaciones cara a cara. Esto los hace más cercanos a las ideas religiosas tradicionales, o incluso a un sentimiento de escepticismo frente a la fe.

En conclusión, el mapa de la religión en México, y en Edomex en particular, está cambiando radicalmente. El centro de la vida social, espiritual y cultural se desplaza lentamente, marcando un nuevo rumbo para las futuras generaciones. La pregunta ahora es: ¿cómo se adaptarán las instituciones y la sociedad a esta nueva realidad sin religión como eje central?

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