¿Alguna vez te has preguntado si las instalaciones públicas que pagamos todos realmente se usan de manera equitativa? En Chimalhuacán, en el municipio del Estado de México, la alberca semi olímpica Tepalcate, ubicada en la zona del Arenal, ha sido escenario de una polémica que está levantando polvo entre los usuarios habituales y las autoridades locales.
Desde hace varios meses, los usuarios reportan que, a pesar de pagar la mensualidad, su tiempo de entrenamiento se reduce sorpresivamente en 20 minutos, justo antes de que termine el horario oficial. ¿La razón? Presuntamente, la alberca se estaría reservando para allegados y familiares de la alcaldesa, Xóchitl Flores, quienes aparentemente disfrutan de un uso privado y exclusivo.
Los testimonios son contundentes: tras un corto período de desalojamiento, llegan camionetas blindadas y se restringe totalmente el acceso a las instalaciones. En una operación que parece sacada de una película, oficiales colocan un perímetro y dejan entrar solo a un grupo reducido—dos menores, un joven y un adulto—presuntamente familiares de la alcaldesa. Este grupo permanece en la alberca de 8:00 a 9:00 p.m., en un uso que, según los propios usuarios, es solo para unos pocos selectos.
Los afectados aseguran que estos allegados no pagan cuota alguna, reciben atención personalizada y desplazan a los usuarios regulares sin justificación alguna. Incluso, los instructores han mencionado que existe una 'indicación superior', lo que refuerza la percepción de que hay un uso discrecional de estas instalaciones, financiadas con recursos públicos.
Por eso, exigen una revisión exhaustiva de las cuentas, accesos, listas de usuarios y las órdenes administrativas que justifican el cierre anticipado de la alberca. La comunidad busca transparencia, un uso justo y equitativo de las instalaciones públicas, y que estas beneficien a toda la población, y no solo a funcionarios y sus familias.