¿Alguna vez has sentido que una obra de infraestructura diseñada para mejorar tu movilidad solo trae más complicaciones? La ciclovía de Isidro Fabela en Toluca está en el centro de la atención, generando un intenso debate entre beneficiarios y detractores.
Desde su implementación, esta vía busca ofrecer seguridad y un espacio digno para los trabajadores que usan bicicleta como medio de transporte principal, sobre todo en la zona norte de Toluca. Se creó como respuesta a una demanda social organizada, priorizando a sectores vulnerables y promoviendo una movilidad más sustentable.
Pero, ¿qué ha pasado después? Aunque la obra, realizada por la Secretaría de Movilidad del Estado de México (SEMOV), en su segunda etapa costó aproximadamente 9 millones de pesos, beneficiando a casi 227 mil habitantes y extendiéndose por 1.90 kilómetros, la realidad en las calles no ha sido tan sencilla.
Tras su finalización en diciembre pasado, tanto automovilistas como operadores de transporte público reportaron que los tiempos de traslado se han alargado notablemente. Un trayecto que antes tomaba entre 15 y 20 minutos ahora puede extenderse hasta una hora. La presencia de asentamientos viales, obstáculos en las vías y presencia de comerciantes en las inmediaciones de la ciclovía, justo cerca de la terminal de autobuses, complican aún más la circulación.
El delegado de la región, Odilón López Nava, explicó que la primera etapa se ajustó para facilitar la circulación, pero la segunda fue dejada incompleta, con calles estrechadas y vehículos estacionados que obstaculizan no solo los autos, sino también a ciclistas y peatones.
El operativo reciente del Ayuntamiento de Toluca buscó reducir el comercio ambulante que se había establecido en la zona, desplegando a 160 elementos para mantener el orden. Sin embargo, la problemática va más allá de los comerciantes: expertos y colectivos como “Sí a la ciclovía” señalan que los verdaderos desafíos radican en una gestión del tránsito mal planificada.
¿Y qué proponen? La organización sugiere medidas como la construcción de carriles exclusivos para transporte público, señalización adecuada, semáforos sincronizados y una regulación efectiva para las paradas y estaciones. La idea es transformar la movilidad en Toluca en un sistema rápido, confiable y ordenado.
Por su parte, el gobierno de Toluca, a través de la SEMOV y el director de Movilidad Zona 1, Erik Cisneros Chávez, ha anunciado que pronto implementarán operativos y mejoras en la señalización. Se busca complementar la infraestructura existente con una estrategia integral que incluya regulación, señalización y control del tráfico, especialmente en zonas escolares y parques.
Esta obra, pensada en un inicio para apoyar a las clases trabajadoras y promover la movilidad sustentable, ahora enfrenta el reto de equilibrar sus beneficios con la realidad cotidiana de la ciudad. La pregunta que queda en el aire es: ¿será posible transformar los obstáculos en oportunidades para una mejor movilidad en Toluca?