Abner Robles, productor del programa La Manada, explicó las razones por las cuales envió un mensaje directo a María Pía Copello tras difundirse rumores sobre un intento de captar a miembros de su equipo. Robles señaló que la acción afectó un proyecto que considera personal y vital para el sustento de su familia, además de reflejar una amenaza a su trabajo y esfuerzo.
El productor detalló que el intento de acercamiento a integrantes de su equipo fue interpretado como una interferencia en un proyecto que le llevó tiempo, esfuerzo y conflicto interno consolidar. Robles defendió la importancia del programa, señalando que no solo es un espacio de entretenimiento, sino también una fuente de ingresos construida en un entorno difícil.
Robles recordó las dificultades en la conformación de La Manada, incluyendo negociaciones prolongadas, diferencias personales y tensiones internas que se resolvieron con esfuerzo. Afirmó que nadie tiene derecho a sabotear un proyecto ajeno y que, si alguien decide abandonar el espacio, debe hacerlo por voluntad propia, no por gestiones externas.
El productor sostuvo que su mensaje tuvo como objetivo dejar clara su posición ante lo que consideró una amenaza a su trabajo y su equipo. Aunque reconoció que trabajar en un entorno competitivo puede ser complejo, defendió el esfuerzo colectivo que requiere sacar adelante el programa. Robles aseguró que no buscaba crear un conflicto público, sino proteger un espacio que considera propio.
Tras sus declaraciones, Robles recibió el respaldo de los integrantes de La Manada, quienes coincidieron en que la supuesta intromisión generaba incomodidad. Se discutió si era conveniente responder públicamente para evitar una escalada, aunque algunos recomendaban mantener distancia.
El incidente generó además un debate sobre las prácticas de producción en formatos digitales. Robles señaló que técnicas tradicionales de la televisión no siempre aplican en streaming, donde la competencia por talento y audiencia es constante. Reconoció, sin embargo, que algunas prácticas utilizadas en el pasado, como exposiciones personales y dinámicas sensacionalistas, cruzan límites éticos, lo que alimenta la discusión sobre los contenidos y la ética profesional.
Robles insistió en que cada proyecto debe enfocarse en potenciar su propio equipo, invirtiendo en talento interno y evitando captaciones externas que puedan crear conflictos. Vaticinó que para mantener la sostenibilidad de un programa, lo fundamental es el desarrollo del talento propio.
Por su parte, María Pía Copello relató cómo recibió el mensaje de Robles, expresando que encontró ciertas partes incómodas y en un tono que interpretó como advertencia, lo cual le pareció una amenaza. La conductora señaló que, por la buena relación previa, esperaba una conversación directa y en términos distintos, y que hubiera preferido una comunicación más clara.
Copello también aclaró que no tiene injerencia en las decisiones operativas del programa y desconocía varias de las circunstancias mencionadas en el mensaje. Consideró injusto ser responsabilizada por decisiones que corresponden a producción y sugirió que cualquier observación, de fondo, debería tratarse en ese nivel, no por medio de mensajes personales. La conductora defendió la competencia entre programas, siempre y cuando se mantengan parámetros éticos y claros.