La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró de forma total un aserradero en la comunidad de San Nicolás Tlazala, en Capulhuac, Estado de México, tras detectar irregularidades en la documentación que acreditaba la legalidad de la madera almacenada. La inspección realizada el 11 de febrero de 2026 reveló inconsistencias en los permisos y respaldos documentales en el establecimiento, ubicado sobre la carretera Ocoyoacac–Santiago.
Durante la revisión, los inspectores aseguraron precautoriamente un volumen de 59.136 metros cúbicos de madera, conformado por 625 piezas de escuadría de pino (que suman 7.904 m³) y 102 rollos de oyamel con un volumen de 51.232 m³, todos sin documentación válida que certifique su procedencia legal. La Clausura fue sellada con sellos oficiales, y la autoridad ambiental anunció que dará seguimiento al proceso administrativo correspondiente.
Las líneas de investigación sugieren que parte de la madera incautada podría estar relacionada con actividades de tala clandestina en la región del Bosque de Agua, un ecosistema estratégico para la captación de agua y la conservación forestal en el centro de México. Además, se ha identificado que el municipio de Xalatlaco, en operativos anteriores, ha sido señalado como zona de extracción ilegal de madera, lo cual refuerza las sospechas sobre la ruta del material hacia otros aserraderos de la región.
Mientras las investigaciones continúan, la Profepa señaló que el establecimiento permanecerá cerrado en coordinación con las autoridades locales y ambientales. Este operativo forma parte de los esfuerzos federales para frenar actividades ilícitas que afectan severamente los bosques mexiquenses y el equilibrio ecológico en la zona metropolitana, en un contexto de combate contra la deforestación y el mercado ilegal de madera.