¿Puede Tucumán convertirse en la cuna de la libertad religiosa en México? Descúbrelo en la jornada histórica que reunió a expertos internacionales

20/11/2025 15:01 | 4 min de lectura

¿Puede Tucumán convertirse en la cuna de la libertad religiosa en México? Descúbrelo en la jornada histórica que reunió a expertos internacionales

¿Alguna vez imaginaste que una provincia en Argentina podría liderar un cambio profundo en el debate sobre libertad religiosa y dignidad humana en toda la región? La respuesta la dio Tucumán, donde el pasado miércoles se llevó a cabo la Primera Jornada Académica sobre estos temas, convertida en uno de los eventos interreligiosos con mayor convocatoria en años.

Más de mil personas llenaron el Teatro Mercedes Sosa, en un encuentro organizado por el gobernador Osvaldo Jaldo, a través de la Secretaría de Culto y Vinculación con Organizaciones de la Sociedad Civil, dirigida por Roxana Díaz. Pero esta jornada fue mucho más que un acto protocolar: fue la plataforma para presentar el Proyecto de Ley 25-PE-24, que busca establecer el 25 de noviembre como Día Provincial de la Libertad Religiosa, en consonancia con la Declaración de la ONU de 1981 contra la intolerancia.

El evento reunió a representantes de todos los poderes del Estado, incluyendo al gobernador, ministros, legisladores, jueces, además de credos, universidades, fuerzas de seguridad, organismos internacionales y organizaciones civiles. Entre los asistentes, destacó la presencia del Rabino Dr. Fishel Szlajen, una personalidad de renombre internacional en bioética, miembro de la Pontificia Academia para la Vida en el Vaticano, con formación en religión y estado de derecho por Oxford y reconocido por su producción académica orientada a políticas públicas interreligiosas.

Después de recorrer la Casa Histórica de Tucumán —donde firmó el libro de visitantes ilustres en el Salón de la Jura— Szlajen dialogó en la Casa de Gobierno con el gobernador y ministros sobre el papel de la ética y la religión en la formulación de políticas públicas.

Su intervención fue un recorrido por temas raramente integrados en un solo discurso: libertad religiosa, filosofía política, derecho, bioética, educación, tecnología, seguridad y gobernanza. Comenzó recordando que la libertad de conciencia no es una concesión del Estado, sino un derecho humano inalienable, y afirmó que sin ella no existe una ciudadanía plena ni una república posible.

Propuso entender la secularidad como una neutralidad activa del Estado, capaz de proteger por igual la diversidad religiosa sin favorecer ninguna fe en particular. ¿Te imaginas un Estado que actúe con esa empatía y respeto?

Uno de los segmentos más impactantes fue el dedicado a la educación. Basándose en su experiencia como exsecretario de Educación de la Nación y en su impulso al Plan Federal para la Enseñanza del Holocausto y del Genocidio Romá, Szlajen explicó que incluir la conmemoración en el calendario escolar no hace proselitismo, sino que fomenta una formación cívica, ética e histórica.

“La escuela pública es el primer laboratorio de convivencia democrática”, afirmó. Compartió ejemplos concretos de cómo enseñar las religiones en las aulas fortalece la historia de la humanidad, promoviendo valores, sentido y criterios éticos que fortalecen la convivencia en una sociedad cada vez más fragmentada.

En temas de salud y bioética, abordó desafíos actuales como la edición genética, la inteligencia artificial en medicina, el final de vida, los derechos a la objeción de conciencia, así como la integración de criterios religiosos en adopciones y en protocolos sanitarios durante la pandemia.

Advirtió que cuando la ética falla, la tecnología se deshumaniza, la salud se vuelve mecanicista y la justicia, injusta. Pero cuando la ética se integra en la gestión pública, la confianza crece y la democracia se fortalece. ¿Qué pasaría si todos los avances tecnológicos y científicos se acompañaran de un fuerte marco ético?

Destacó, además, el concepto de un Consejo Nacional de Producción Interreligiosa, una propuesta que busca convertir la diversidad espiritual en una herramienta para fortalecer la cohesión social, anticipar conflictos y mejorar la gobernanza. Esta idea, ya presentada en la OEA y en el G20, busca que diálogos interreligiosos y libertades religiosas sean ejes en las políticas públicas.

Para cerrar, Szlajen propuso acciones concretas: promover programas educativos sobre libertad religiosa, incluir la ética y la espiritualidad en salud y justicia, y establecer mecanismos de colaboración entre comunidades de fe y las agencias de seguridad pública. En sus palabras: “Educar, sanar y proteger son tres ministerios que expresan una misma libertad como derecho humano fundamental”.

La jornada incluyó también la presentación de su libro “Ética y Políticas Públicas”, considerado una contribución valiosa para la toma de decisiones en áreas sensibles como salud, tecnología, educación, justicia, cultura y democracia. El mismo Szlajen afirmó que “la ética no es un lujo, sino la infraestructura del Estado, la clave para hacer una sociedad más humana y justa”.

Al concluir, la percepción fue unánime: Tucumán se convirtió por unos días en el epicentro del debate nacional sobre libertad religiosa y dignidad humana, dejando una clara señal de que la provincia tiene potencial para liderar una agenda federal en la materia. Como señaló Szlajen, esta jornada fue mucho más que la presentación de un proyecto legislativo: fue un ejemplo palpable de que la cooperación entre Estado, academia y comunidades religiosas puede producir políticas públicas más humanas, justas y duraderas. ¿Estará México listo para seguir este ejemplo?

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