¿Puede una encuesta esconder la cruda realidad de Chimalhuacán? La dispersa aprobación de Xóchitl Flores frente a un municipio en crisis

08/01/2026 18:30 | 2 min de lectura

¿Puede una encuesta esconder la cruda realidad de Chimalhuacán? La dispersa aprobación de Xóchitl Flores frente a un municipio en crisis

¿Hasta qué punto refleja una simple cifra la verdadera condición de una comunidad? La presidenta municipal de Chimalhuacán, Xóchitl Flores Jiménez, presume una aprobación del 58.5 por ciento en su gestión. Pero, ¿qué hay detrás de esa estadística? La respuesta está en las calles del municipio, en sus calles, en la vida diaria de sus habitantes.

Chimalhuacán, ubicado en el oriente del Estado de México, forma parte de las zonas más golpeadas por la inseguridad y el deterioro urbano. Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, 61 por ciento de los mexicanos se sienten inseguros en sus propias ciudades. En municipios con alta densidad poblacional y marginación, esa percepción se intensifica.

La realidad cotidiana en Chimalhuacán revela un panorama difícil: robos, asaltos en transporte público y riñas son casi parte de la rutina. Los vecinos señalan que los baches parecen no tener fin, el alumbrado público en muchas áreas no funciona, los drenajes están colapsados y la basura se acumula sin control. Caminar por la noche puede ser peligroso, y de día, una lucha para transitar.

Mientras otros municipios avanzan en proyectos de movilidad, recuperación de espacios públicos y obras sociales visibles, en Chimalhuacán los cambios son mínimos o sencillamente no visibles. El crecimiento urbano continúa siendo desordenado, sin una planificación clara. La percepción de estancamiento se vuelve un sentir generalizado entre sus habitantes.

De acuerdo con datos del CONEVAL, más del 36 por ciento de la población en México vive en pobreza. En municipios como Chimalhuacán, donde el empleo informal domina y los servicios públicos son deficientes, esta realidad se traduce en desigualdad estructural, no solo en estadísticas.

Y aunque la popularidad de la gestión pueda indicar una aprobación en papel, esa cifra no refleja mejoras reales en la seguridad, en la calidad de los servicios o en las condiciones urbanas. La percepción, muchas veces, se vuelve el único indicador. En un contexto de abandono y desigualdad histórica, cualquier acción mínima se siente como un logro, aunque no cambie las condiciones fundamentales.

En conclusión, en Chimalhuacán la cifra de aprobación no tapa los baches, no enciende la iluminación y no devuelve la tranquilidad. La realidad en la calle - esa que todos conocemos y sentimos—solo habla de un municipio en crisis, donde la popularidad mediática no reconstruye vidas ni transforma barrios.

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