¿Alguna vez imaginaste que un perro pudiera ser parte fundamental en la recuperación emocional de los pequeños en hospitales? Este no es un cuento, sino una realidad innovadora que está transformando la forma en que cuidamos a las niñas y niños en el Estado de México.
En el Instituto Materno Infantil del Estado de México (IMIEM), un programa pionero ha puesto en marcha una iniciativa que combina amor, ciencia y empatía: el Programa Canino de Acompañamiento Emocional Infantil. ¿El objetivo? brindar bienestar emocional, psicológico y físico a los pequeños pacientes mediante la presencia de “lomitos” entrenados, que ahora forman parte del equipo de salud.
Estos perros —que llevan nombres como Chinitos, Ted, Señora Pods, Lupe y Cloe— participan en sesiones de acompañamiento asistido, diseñadas para reducir el miedo, la ansiedad y el estrés en los niños en tratamiento. Pero, ¿cómo logran esto? Gracias a un entrenamiento especializado, certificación y protocolos de bienestar animal que garantizan entornos seguros, positivos y respetuosos.
El impacto en la salud de los pequeños es profundo. La presencia de estos animales ayuda a mejorar la comunicación, a fortalecer la confianza y a aceptar mejor los procedimientos médicos, como colocación de sueros o yesos. La doctora María del Carmen Jaimes Torres explica que los perros minimizan el temor, reducen el estrés y pueden incluso facilitar la atención y colaboración en intervenciones específicas.
Este programa no solo beneficia a los pacientes. El personal de salud también vive una transformación emocional. La secretaria de Salud, Macarena Montoya Olvera, destaca que estos “lomitos” ayudan a crear un ambiente más humano, cercano y menos intimidante, fortaleciendo los vínculos entre médicos, pacientes y familias.
Y lo mejor: estos animales no son simplemente perros de rescate, sino compañeros certificados que han superado miedos y tristezas, y ahora ofrecen su afecto para sanar. La Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf) trabaja en su entrenamiento, garantizando que cada uno esté preparado para ser un apoyo emocional en los procesos médicos.
¿Y qué dice la ciencia? La doctora María del Carmen Jaimes Torres indica que diversas investigaciones internacionales, como las realizadas en la Universidad Médica de Carolina del Sur en EE. UU., demuestran que la interacción con animales ayuda a reducir la ansiedad, mejorar la frecuencia cardiaca y favorecer una recuperación más rápida.
Este modelo piloto en el Estado de México tiene un gran potencial para expandirse, creando un referente de salud humanizada, donde la ciencia y el afecto trabajan en armonía. Además, en un acto de compromiso, se sumaron tres nuevos cachorros —Suema, Dogo y Duka— a la Unidad de Rescate K9 del Estado, listos para seguir aportando a la atención de las y los mexiquenses.
¿Estamos ante una revolución en la atención médica infantil? La respuesta parece ser sí, porque en el Estado de México, los perros no solo dan amor incondicional, sino que también están ayudando a sanar corazones y mentes en sus momentos más vulnerables.