El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió este miércoles en el Kremlin al canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y aseguró que Rusia 'siempre' apoyará a Cuba, especialmente frente al bloqueo energético impuesto por Estados Unidos. La reunión ocurrió en medio de una grave escasez de combustible en Cuba, agravada en enero tras la decisión de Washington de cortar el suministro de petróleo venezolano tras la caída de Nicolás Maduro. Putin expresó que Rusia ha estado históricamente del lado de Cuba en su lucha por la independencia y protestó contra las nuevas sanciones estadounidenses, calificándolas como una amenaza para la soberanía de la isla. Aunque no se anunciaron compromisos específicos, medios rusos informaron que se evalúa el envío de petróleo a Cuba, dada la capacidad de Rusia como uno de los principales productores energéticos del mundo. Bruno Rodríguez visitó Rusia buscando respaldo político y económico; en sus encuentros con autoridades rusas, incluido el canciller Serguéi Lavrov, se condenó el bloqueo estadounidense y se enfatizó la 'solidaridad' con Cuba. Lavrov llamó a EE.UU. a actuar con 'sentido común' y calificó a Cuba como 'Estado hermano'. La visita reafirma los lazos históricos entre ambos países, que se fortalecieron después de la invasión rusa a Ucrania en 2022, en un contexto en el que Moscú busca consolidar alianzas internacionales ante las sanciones occidentales. Cuba enfrenta prolongados apagones, restricciones en el suministro de combustible y medidas de emergencia que afectan a la población, como reducción en transporte público y semanas laborales reducidas. La crisis energética ha provocado respuestas diversas en América Latina, desde ayuda concreta hasta apoyo diplomático, complicando aún más la situación social en la isla. La relación entre Cuba y Rusia se remonta a la era soviética, con vínculos reforzados tras la invasión a Ucrania. Cuba no condenó la ofensiva rusa y, durante el conflicto, surgieron reportes de reclutamiento de combatientes cubanos por Rusia. La visita actual de Putin a Cuba, en 2014 y en 2016 también, confirma la continuidad de una relación estratégica que, por ahora, se centra en el apoyo político y diplomático, mientras Cuba enfrenta la peor crisis energética en años y busca superar sus dificultades.