¿Alguna vez te imaginaste una de las universidades más importantes de México en medio de una crisis sin precedentes? Los profesores e investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) han dado la voz de alarma y han llegado hasta las oficinas de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) para exigir una intervención urgente del secretario Julio Berdegué Sacristán.
En una denuncia que cimbró al ámbito académico y agrícola, estos expertos entregaron un documento detallado donde acusan una serie de abusos que amenazan la estabilidad de la institución. ¿De qué hablan? De casos de acoso laboral, hostigamiento, persecución administrativa y abuso de autoridad. Incluso, señalan prácticas que califican como “terrorismo institucional”, todo presuntamente avalado por la actual rectoría, comandada por Ángel García Garduño, aún en funciones.
La UACh, con más de 14 mil estudiantes y un legado en ciencias agrícolas, forestales e hidrológicas, no está pasando por su mejor momento. Los académicos afirman que atraviesan “la peor crisis en su historia”. ¿La causa? La influencia de grupos políticos enquistados, vinculados a organizaciones como Antorcha Campesina y figuras de la 4T, así como a actores en el Senado y la Cámara de Diputados.
Pero, ¿qué riesgos implica todo esto? La integridad de proyectos de investigación cruciales y prácticas de campo, fundamentales para el modelo educativo de Chapingo, están en jaque. Los expertos exigen que SADER actúe como mediador federal para solucionar esta problemática. ¿La meta? Garantizar un ambiente laboral y académico digno, así como el funcionamiento sano de la institución.
¿Y tú, qué piensas? ¿Hasta qué punto puede una crisis interna afectar a toda una institución de tanta historia y prestigio?