¿Qué hacer cuando tu perro está en medio de un ataque? La respuesta que los adiestradores caninos no te cuentan

21/11/2025 04:00 | 2 min de lectura

¿Qué hacer cuando tu perro está en medio de un ataque? La respuesta que los adiestradores caninos no te cuentan

¿Alguna vez te has preguntado qué hacer en esos segundos críticos cuando tu perro es atacado en el parque? La mayoría de las reacciones son impulsivas y emocionales, pero expertos en comportamiento canino advierten que esas acciones pueden empeorar la situación.

Cuando un perro está en medio de un conflicto, lo primero y más importante es mantener la calma. ¿Por qué? Porque reaccionar con el cuerpo puede limitar la movilidad del animal, dejarlo sin escapatoria y convertirte en un objetivo más para el agresor.

El divulgador canino @adiestramiento_n.humedas, en TikTok, explica que muchos incidentes se agravan porque la gente intenta cubrir al perro con su cuerpo, levantándolo o abrazándolo. Pero esto no ayuda; al contrario, puede aumentar la tensión y los riesgos.

Entonces, ¿qué hacer? La clave está en evaluar rápidamente el comportamiento del perro. Si es sociable y suele evitar peleas, es mejor darle espacio para que escape. ¿El perro es reactivo y responde con intensidad? En ese caso, no debes soltar la correa, sino crear distancia y gestionar la situación sin forzar un contacto directoe.

¿Suena complicado? Lo más recomendable es evitar entrar en medio del forcejeo. Al hacerlo, aumentas la probabilidad de mordidas accidentales y también interrumpes la comunicación natural entre perros. La prioridad es crear un margen de seguridad para que la tensión disminuya sola o redirigir la atención del agresor sin escalar el conflicto.

Especialistas en conducta canina coinciden en que muchas peleas se generan por una mezcla de distancia, lenguaje corporal y estado emocional previo. Modificar el entorno —más que bloquear físicamente a los perros— resulta mucho más efectivo. Un simple gesto puede reducir la presión y facilitar que uno de los perros se retire.

Cada situación es única. Por ejemplo, un perro confiado puede alejarse si se le permite moverse, mientras que uno inseguro puede quedarse paralizado. Lo importante es evitar tirones bruscos, ya que estos pueden aumentar la tensión muscular y hacer que el atacante interprete el movimiento como un desafío.

Además, la prevención es fundamental. Reconocer señales tempranas como rigidez corporal o mirada fija nos da tiempo para evitar un encuentro directo. En zonas urbanas, donde el espacio es limitado, anticiparse a la trayectoria del otro perro puede ser decisivo. La preparación previa reduce significativamente la probabilidad de incidentes.

Por último, cada dueño debe asumir la responsabilidad de tener el control de su perro. No podemos evitar todos los encuentros inesperados, pero sí podemos mejorar nuestra reacción. Una respuesta adecuada, calmada y oportuna, puede minimizar daños y mantener la confianza con nuestro compañero canino.

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