La desaparición de Jeshua Cisneros Lechuga ha generado un llamado de atención. Desde el 13 de noviembre, su búsqueda se ha convertido en prioridad en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, pero ¿qué tan transparente ha sido la actuación del gobierno municipal?
El alcalde Daniel Serrano confirma que, con apoyo de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) y la colaboración de la familia de Jeshua, la búsqueda se ha intensificado de manera constante. Pero, ¿cómo comenzó todo?
La autoridad municipal fue notificada oficialmente el 15 de noviembre, tres días después de la desaparición. Desde ese momento, lanzaron un plan de búsqueda que incluía recorridos, difusión de boletines en zonas con posibles avistamientos y operativos especiales. En total, se han realizado 11 acciones específicas, como patrullajes con drones, entrevistas en vecindarios y revisiones en puntos clave.
¿Y qué hay de las intervenciones coordinadas? El 25 de noviembre y el 6 de diciembre, algunas de esas acciones se realizaron en conjunto con las autoridades estatales, reforzando los esfuerzos. Además, durante esos días, familiares de Jeshua participaron en jornadas de pegado de boletines y entrevistas en diversas colonias —los días 15, 16, 17, 19, 20, 25 y 26 de noviembre, así como el 2, 3, 4 y 6 de diciembre.
El alcalde Serrano asegura que mantiene reuniones constantes con los padres del joven para dar seguimiento a cada avance y reiteró el compromiso del gobierno local por continuar trabajando hasta encontrar a Jeshua. Pero, ¿es suficiente?
El operativo más reciente se realizó el sábado anterior, y el edil insiste en que el gobierno ha actuado de manera continua. También descalificó cualquier acusación de omisiones, advirtiendo que algunas personas han intentado aprovechar la situación con fines políticos. La pregunta que queda en el aire: ¿están haciendo todo lo posible o hay peligrosas omisiones en la búsqueda?
Mientras tanto, las familias y la comunidad exigen respuestas claras. La desaparición de Jeshua sigue sin aclarar, pero lo que sí es seguro es que más allá de las investigaciones oficiales, la presión social por justicia continúa creciendo.