¿Sabías que Fernando Rospigliosi, presidente del Congreso, está apelando una decisión que podría marcar su carrera política y su futuro judicial? La semana pasada, el Jurado Electoral Especial (JEE) de Pacasmayo lo responsabilizó por usar una cámara del Congreso durante un mitin de Keiko Fujimori en Trujillo, donde ella oficializó su cuarta candidatura presidencial.
El problema no es menor. El JEE argumentó que Rospigliosi, en su calidad de primer vicepresidente encargado de la presidencia del Congreso, no tomó las medidas necesarias para evitar que recursos estatales se usaran con fines proselitistas, violando la neutralidad electoral. Además, señalaron que su conducta fue omisiva, ya que no cuidó el patrimonio estatal ni garantizó que los recursos no se usaran indebidamente. La responsabilidad también recayó en Daniel Luza Amésquita, funcionario del Parlamento, quien manejó la cámara y, según el reporte, no la custodió adecuadamente.
Pero aquí no termina la historia. Rospigliosi, en su recurso de apelación difundido por el periodista Carlos Viguria, sostiene que la acusación no tiene sustento. Afirma que no existe una acción concreta que haya favorecido o perjudicado a algún partido, sino una simple omisión, y que esta no es suficiente para sancionar según el Reglamento de Propaganda Electoral. Además, argumenta que la acusación carece de tipicidad infractora, evidencia mínima y motivación adecuada.
¿Y qué pasará ahora? La apelación ha sido aceptada a trámite, y será el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) quien decida si confirma o revoca la sanción. Rospigliosi ha solicitado que se revoque la responsabilidad y se archive el expediente en su contra. Para ello, ha designado a Ernesto Blume, expresidente del Tribunal Constitucional, como su abogado defensor.
En caso de que se confirme la responsabilidad, las sanciones serían solo de carácter administrativo, como multas, dejando al Ministerio Público la responsabilidad de investigar posibles delitos más graves.
Por su parte, Luza Amésquita, quien renunció tras el escándalo, explicó que tomó la cámara por error, confundiendo el equipo del Congreso con uno personal por su similitud. Aseguró que pudo retirar la cámara sin problemas por su tiempo en el Legislativo y que la devolvió en buen estado al día siguiente. Además, negó que otros funcionarios estuvieran al tanto del error, argumentando que fue una confusión por el cansancio y que era su propia responsabilidad administrar los recursos oficiales.
Y en plena campaña, Keiko Fujimori anunció en octubre en Trujillo que busca volver a la Presidencia en 2026, impulsando su candidatura en una ciudad que ha sido golpeada por el avance del crimen organizado. Además, aclaró que solo participará en las elecciones presidenciales, descartando liderar la lista al Senado para no buscar 'un premio de consolación' ni inmunidad, en referencia a su largo proceso judicial por financiamiento irregular y lavado de dinero en campañas anteriores.
¿Será esta apelación la que defina el futuro de Rospigliosi? El caso sigue en curso y Albert Blume, su abogado, tiene mucho que decir. Lo que sí está claro es que la política y la justicia siguen entrelazadas en un escenario que no deja indiferente a nadie en el Perú.