Cada año, miles de peregrinos cruzan el Estado de México con un solo destino en mente: la Basílica de Guadalupe. Pero, ¿qué los motiva a hacer este arduo recorrido por las principales vialidades? La respuesta va más allá de una simple devoción.
A lo largo del camino, familias, colectivos y organizaciones comunitarias se unen en una muestra de solidaridad. Reparten comida caliente, agua y bebidas para acompañar a los caminantes en su larga jornada.
¿Te imaginas el esfuerzo y la fe que se mezclan en cada paso? Este evento no solo es una tradición, sino una demostración palpable de devoción y unión comunitaria. ¿Qué historias se esconden detrás de cada peregrino? ¡Sigue leyendo y descubre las increíbles historias que emergen en esta peregrinación anual.