Una noche más en Nezahualcóyotl se vio marcada por la violencia y el miedo. Un joven de 22 años perdió la vida durante una balacera en un bar clandestino, y otros dos resultaron heridos. ¿Qué llevó a este trágico desenlace? La madrugada del domingo, los gritos y las detonaciones en la calle Lago Atitlán, en la colonia Agua Azul, alertaron a los vecinos, quienes llamaron a las autoridades.
Al llegar, las autoridades encontraron una escena llena de incertidumbre. Aunque aún no se confirma la identidad de la víctima —se presume que era originario de Chimalhuacán—, lo cierto es que su vida se extinguió en ese lugar. El personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) se encargó de levantar el cuerpo y de iniciar las investigaciones pertinentes.
Lo que agrava la situación es que, según denuncian los vecinos, este bar clandestino lleva al menos cuatro meses operando sin permisos oficiales. A pesar de las quejas y denuncias ante las autoridades, el establecimiento sigue funcionando con total normalidad. ¿Qué significa esto para la seguridad de la comunidad?
Existen dos versiones no oficiales sobre lo ocurrido. Una sugiere que fue un ataque directo al lugar, mientras que la otra indica que la balacera pudo haber sido resultado de un robo de teléfono celular. La Fiscalía de Justicia del Estado de México (FGJEM) tiene la tarea de esclarecer los hechos y determinar quién o qué fue la causa que desencadenó esta tragedia.
Mientras tanto, la comunidad de Nezahualcóyotl queda confrontada con una realidad alarmante: lugares sin permisos, poca regulación y, en el fondo, vidas humanas en riesgo. ¿Cómo podrá la autoridad frenar esta cadena de violencia que, una vez más, cobró una vida joven en horas insospechadas?