¿Alguna vez te has preguntado cómo unas lloviznas pueden poner en peligro tu vida en una de las carreteras más transitadas del país? La tarde del pasado sábado, las lluvias en el Noroeste del Estado de México (EMX) desencadenaron un escenario que alarmó a todos: un choque severo en la carretera México-Querétaro, justo en Coyotepec.
En ese momento, un automóvil compacto y un tractocamión estuvieron involucrados en un accidente que provocó daños enormes y, por la congestión generada, se formaron largas filas de vehículos en el kilómetro 50, en dirección a la Ciudad de México. La presencia de la Guardia Nacional (GN) y de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) añadió gravedad a la escena, mientras los conductores se preguntaban qué había pasado.
Las imágenes compartidas en redes sociales muestran el caos: un auto blanco con golpes en la parte trasera y en la parte frontal, indicando que tal vez un tercer vehículo estuvo involucrado, aunque no aparece en las fotos. La lluvia y el pavimento resbaladizo parecen haber sido la chispa: todo apunta a que un choque por alcance ocurrió entre el camión y dos automóviles particulares.
¿Hubo víctimas? Por ahora, esa información todavía se mantiene en reserva. Lo que sí es un hecho es que esta carretera, una de las vías más transitadas del país, tiene una larga historia de accidentes por múltiples causas. La combinación de tránsito pesado y el poco margen para reaccionar en condiciones climáticas adversas hacen que esta zona sea especialmente peligrosa.
A pesar de las advertencias y los llamados a conducir con mayor precaución, factores como el constante flujo de pesadas unidades siguen haciendo de esta vialidad una de las más riesgosas. La pregunta ahora es: ¿Qué podemos hacer para prevenir tragedias como esta en el futuro? La respuesta está en la atención y el respeto a las condiciones del camino, pero también en la responsabilidad de todos los que usamos esta importante vía.