¿Alguna vez te has preguntado qué sucede detrás de las ferias que parecen tan organizadas en su superficie? En Chimalhuacán, esto tomó un giro inesperado durante la Feria del Juguete en San Lorenzo. Una simple disputa por el cobro de espacios se convirtió en un enfrentamiento que sacudió a la comunidad y destapó una problemática mayor.
Todo comenzó cuando los comerciantes, conforme a la normativa local, afirmaron que la Delegación y el Ayuntamiento de Chimalhuacán habían establecido un costo oficial de 80 pesos por metro lineal para vender en la feria, incluyendo los espacios en vía pública. Pero, ¿qué pasó después?
Mientras algunos respetaban el acuerdo, otros grupos comenzaron a exigir hasta 180 pesos por metro, el doble del monto autorizado. Esta discrepancia generó una tensión creciente, provocando reclamos verbales y una confrontación entre comerciantes. La situación estuvo a punto de escalar, pero la intervención de las autoridades evitó que se tornara en un conflicto más grave.
Lo que en apariencia fue un problema local, revela un escenario mucho más complejo. La Feria del Juguete representa una de las temporadas más importantes para cientos de familias en el oriente del Estado de México. Según datos del INEGI, más del 55% del comercio en la región opera en la informalidad, lo que hace de estos eventos una oportunidad crucial para muchos vendedores. Pero también, un punto vulnerable ante prácticas poco transparentes.
Los comerciantes afectados hicieron un llamado urgente a las autoridades para que intervengan. Exigieron respeto a los acuerdos, mayor transparencia en las tarifas y una supervisión efectiva para evitar cobros irregulares. La preocupación es que estos incidentes no solo afectan a los vendedores, sino también a los visitantes, quienes esperan una venta ordenada y segura.
¿Será que esta problemática es solo un caso aislado o refleja una realidad que pone en riesgo la economía local? Solo el tiempo lo dirá. Lo que está claro es que, tras la fachada colorida de la feria, existen tensiones que necesitan ser atendidas para preservar el orden y la confianza en una de las temporadas más esperadas por el comercio y la comunidad en Chimalhuacán.