¿Alguna vez imaginaste que una simple bodega podría convertirse en un escenario de caos en plena nochebuena? La noche del 24 de diciembre de 2025, en Ozumba, Estado de México, se vivió una situación de alto riesgo que movilizó a varias corporaciones de emergencia: una explosión en una bodega de pirotecnia desató un incendio que puso en jaque a toda la región.
La emergencia ocurrió sobre el libramiento de Atlautla, en dirección a Ozumba. La comunidad, sorprendida por fuertes detonaciones y llamas que brotaban del inmueble, alertó rápidamente a las autoridades. La preocupación creció al saber que en el lugar almacenaban pólvora y explosivos, lo que hacía que el riesgo fuera aún mayor.
Respuesta inmediata: bomberos y Protección Civil de Amecameca, Tepetlixpa y Atlautla acudieron en apoyo, acompañados de policías municipales, elementos estatales y paramédicos de la Cruz Roja. ¿Qué impacto tuvo la intervención? Los esfuerzos se centraron en controlar las llamas y evitar que la chispa se extendiera a barrios cercanos, protegiendo vidas y edificios.
Durante la operación, los socorristas encontraron a dos hombres dentro de la bodega, quienes habían sufrido quemaduras de segundo grado. Rápidamente, fueron estabilizados en el lugar y trasladados al Hospital General de Zentlalpan en Amecameca para recibir atención especializada.
El incendio persistió hasta que el personal de bomberos logró consumir toda la pólvora almacenada, logrando así apagar las llamas y asegurar la zona. Posteriormente, las autoridades comenzaron a revisar las condiciones en las que operaba la bodega, verificando permisos y medidas de seguridad, y manteniendo vigilancia constante en el área para descartar futuros riesgos.
¿Qué lecciones dejó esta noche llena de explosiones? La importancia de una regulación estricta y una supervisión adecuada en lugares donde se almacenan materiales peligrosos, especialmente en fechas y horarios donde la afluencia de personas puede ser mayor.