¿Alguna vez te has preguntado qué sucede cuando una línea clave del metro tiene que detener sus operaciones? La mañana de este sábado en Toluca, Estado de México, esa incógnita se convirtió en realidad para miles de usuarios de la Línea B del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Un incidente inesperado en la infraestructura causó un impacto cataclísmico en la movilidad urbana. ¿La causa? trabajos de mantenimiento programados que, en su afán por fortalecer la línea, terminaron provocando un colapso en el servicio.
El mantenimiento preventivo y correctivo incluyó el colado de cuatro trabes, diseñadas para reforzar los tramos elevados entre Oceanía-Romero Rubio y Romero Rubio-Flores Magón. Aunque necesarios, estos trabajos, previstos para el fin de semana, se convirtieron en la causa del cierre parcial de varias estaciones.
Como resultado, el servicio solo opera en dos segmentos: de Buenavista a Morelos y de Ciudad Azteca a Villa de Aragón. El tramo intermedio quedó suspendido, imposibilitando el traslado directo y dejando a los usuarios atrapados en largas filas.
Para mitigar el problema, las autoridades habilitaron un apoyo con la Red de Transporte de Pasajeros. Sin embargo, los usuarios reportaron tiempos de espera que llegaban hasta una hora, en medio de una alta demanda y una cantidad limitada de autobuses.
¿El resultado? Saturación en las estaciones cercanas, retrasos constantes en los transbordos y una creciente insatisfacción entre quienes confían en este sistema de transporte diario.
Las autoridades del Sistema de Transporte Colectivo recomendaron a los pasajeros planificar sus viajes con mayor anticipación, mientras continúan los trabajos de mantenimiento durante todo el fin de semana. La pregunta que muchos se hacen ahora es: ¿cómo prevenir que una situación así vuelva a repetirse y maximizar la seguridad sin perjudicar a los usuarios?