¿Sabías que un gasto de menos de 50 dólares en un club nocturno en Lisboa está poniendo en jaque la imagen del presidente Gustavo Petro? Solo necesita una revelación y las redes sociales enloquecen, evidenciando la distancia entre el discurso de igualdad y las acciones del líder colombiano.
El presidente Petro fue mencionado en el informe financiero de la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf) por un desembolso de 209.969 pesos, unos 49 dólares, en el Ménage Strip Club, en Lisboa. Aunque él mismo solicitó que ese gasto se registrara, la noticia encendió una ola de críticas feministas que cuestionan la coherencia del mandatario con su discurso sobre derechos y equidad.
En redes sociales, figuras como la representante Jennifer Pedraza y la abogada Sara Jaramillo Gómez no se quedaron calladas. Pedraza, en su cuenta en X, expresó que no debemos normalizar la explotación sexual ni la cercanía con proxenetas. Por su parte, Jaramillo, reconocida por su lucha en defensa de mujeres y niñas, fue más dura: "¿Cómo es posible que teniendo una crisis en la explotación sexual en Colombia, nuestro presidente sea consumidor de prostitución?"
Otros usuarios reaccionaron con similares críticas, señalando que usan los recursos públicos en prostíbulos y que ese hecho refleja un descontrol y una desconexión con la realidad de muchas mujeres. La indignación no solo era por el gasto en sí, sino por la supuesta doble moral del gobierno.
Este escándalo no solo fue un tema de redes sociales; reavivó un debate más profundo sobre la coherencia entre las palabras y las acciones del mandatario. Desde el Observatorio de Asuntos de Género y Diversidades de la Universidad del Rosario, la directora Danghelly Zúñiga analizó cómo este episodio afecta la agenda feminista del Ejecutivo.
Zúñiga destacó que, pese a un inicio prometedor con la creación del Ministerio de la Igualdad y medidas enfáticas en políticas de género, las declaraciones del presidente en consejos de ministros y en redes han generado tensiones con los sectores feministas que antes le apoyaban. La directora alertó sobre una posible 'doble moral' en el gobierno, donde los discursos no se ven reflejados en acciones concretas.
¿A qué se deben estos cambios? Según Zúñiga, algunos críticos creen que existen manipulaciones de los movimientos feministas, mientras otros piensan que el gobierno ha perdido esa coherencia inicial en su lucha por la igualdad.
A pesar del revés, el gobierno ha avanzado en algunos aspectos institucionales, como la formulación del Conpes de Política Nacional de Cuidado y la asignación de recursos en el Plan Nacional de Desarrollo para la igualdad de género y derechos LGBT.
Pero la realidad también muestra dificultades: problemas administrativos en el Ministerio de la Igualdad, una caída en la paridad en altos cargos y un aumento en la violencia contra las mujeres son algunas de las señales que reflejan cómo la transformación aún está en marcha, y no sin obstáculos.