¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando la infraestructura vital para una comunidad se queda en silencio? En Teoloyucan, Estado de México, esto no es una pregunta teórica. El 22 de diciembre de 2025, habitantes del municipio tomaron una decisión impactante: retuvieron la maquinaria empleada en las obras del Tren Suburbano.
¿El motivo? Denunciar un presunto incumplimiento en los proyectos de infraestructura que debían beneficiar a su comunidad. La movilización ocurrió en la calle Berriozábal, donde bloquearon el paso y suspendieron los trabajos de construcción, dejando claro que están dispuestos a todo por hacer oír sus demandas.
Pero, ¿qué exactamente están protestando? Los vecinos aseguran que el proyecto actual no contempla la construcción de puentes ni pasos vehiculares esenciales. Esto, advierten, afectará gravemente la movilidad y el acceso a diferentes zonas del municipio, creando un problema mucho mayor que solo un retraso en la obra.
Este conflicto en Teoloyucan no es un caso aislado. Se suma a las protestas en Xaltocan, donde los pobladores también exigen respuestas al Gobierno federal. Ellos recuerdan una consulta indígena realizada el 10 de marzo de 2019, que aprobó la cesión de más de 400 hectáreas para la construcción del aeropuerto civil-militar, a cambio de al menos 19 proyectos comunitarios.
En su mensaje, los manifestantes de Teoloyucan explicaron que su movilización busca llamar la atención de las autoridades y convocan a más habitantes a unirse en su lucha. ¿El fin? Que sus demandas sean atendidas antes de que la obra continúe, y que se respeten los acuerdos que prometieron cumplir. ¿Qué pasará después? Solo el tiempo dirá si estos rumores y reclamos se traducen en acciones concretas que beneficien realmente a la comunidad.