¿Podría una explosión en la franja más peligrosa del mundo desatar una crisis mayor? Ese fue el temor cuando este jueves por la mañana una explosión ocurrió en la Zona Desmilitarizada (DMZ) que separa a Corea del Norte y Corea del Sur, dejando herido a un oficial surcoreano. La detonación ocurrió en el sector occidental de la Línea de Demarcación Militar (LDM), la frontera que desde hace décadas mantiene a ambas naciones en un estado de tensión constante.
El oficial, patrullando en la zona, fue evacuado de inmediato en helicóptero y su estado es estable, sin heridas que amenacen su vida. Pero, ¿qué significa este incidente en un contexto donde las relaciones entre ambos países ya están en punto crítico?
La DMZ es un corredor de cuatro kilómetros de ancho y 250 kilómetros de largo, conocido por su biodiversidad y, lamentablemente, por ser una zona llena de explosivos no detonados y minas terrestres. Hasta ahora, las autoridades surcoreanas no han identificado el origen exacto de la explosión, pero hacen notar las reiteradas incursiones de soldados norcoreanos en la zona, acciones que han aumentado en frecuencia y tensión.
Desde el lunes pasado, Corea del Sur propuso retomar los diálogos militares con el Norte, buscando reducir los riesgos de enfrentamientos accidental. Kim Hong-chul, del Ministerio de Defensa surcoreano, afirmó que la idea es establecer una línea base clara para la LDM, para prevenir incidentes y disminuir las tensiones. Sin embargo, las provocaciones norcoreanas, como cruzar la frontera en repetidas ocasiones para instalar cercas o colocar minas, siguen siendo una preocupación.
Un ejemplo reciente fue el 19 de octubre, cuando más de 20 soldados norcoreanos cruzaron la frontera cerca de Paju. La respuesta surcoreana incluyó avisos por altavoz y disparos de advertencia, logrando que las tropas del Norte se retiraran. Pero la situación continúa siendo tensa. Kim Hong-chul advirtió que, si no se establecen criterios claros, la situación podría escalar a un conflicto militar.
El problema principal radica en que los marcadores originales de la frontera, colocados tras el armisticio en 1953, han desaparecido en varios puntos, generando desacuerdos sobre exactamente dónde termina uno y empieza el otro país. Por eso, Corea del Sur propone discutir los criterios de delimitación en una reunión intercoreana en Panmunjom, en el corazón de la DMZ.
Mientras tanto, Pyongyang ha ignorado las invitaciones al diálogo y ha endurecido su retórica contra Seúl, sin mostrar interés en reactivar las negociaciones, incluso después de la visita del presidente estadounidense Donald Trump en Corea del Sur el mes pasado. Desde 2018, no ha habido encuentros militares de alto nivel, y la desnuclearización sigue siendo un tema pendiente.
Este conflicto no es new. Desde 2015, incidentes como la detonación de minas terrestres que hirieron gravemente a dos soldados surcoreanos, uno de ellos perdiendo ambas piernas, evidencian los peligros en una de las fronteras más militarizadas del mundo. La explosión de hoy en la DMZ vuelve a poner en evidencia los riesgos y la fragilidad de la paz en la península coreana.