¿Alguna vez te has preguntado qué sucede cuando la ley intercepta a quienes portan armas prohibidas en zonas rurales? La respuesta pudo cambiar la percepción de mucha gente en Soyaniquilpan. Hace unos días, un operativo policial en la zona norte del Estado de México culminó con la captura de tres hombres sospechosos de portar, traficar y recolectar armas prohibidas.
Todo comenzó tras un reporte anónimo que alertó sobre disparos en un campo abierto, en la carretera San Agustín–Soyaniquilpan, a la altura del kilómetro 11, en la localidad de El Capulín. La Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) envió a sus efectivos para investigar.
Al llegar, los oficiales vieron a tres individuos con ropa oscura y camouflage, portando rifles. Lo que ocurrió después fue casi una escena de película: al detectar la presencia policial, los sospechosos intentaron huir, pero fueron detenidos poco después. La sorprendente razón: no pudieron justificar la legalidad de las armas que llevaban.
Dentro de la escena, los agentes aseguraron tres rifles de cacería calibre 5.5 milímetros, una caja con cartuchos tipo diábolo, un tripié metálico y una camioneta Chevrolet Suburban, blanca. Todo esto quedó bajo resguardo para análisis y futuras investigaciones.
¿Quiénes eran estos hombres y qué estaban haciendo? Fueron identificados como Francisco 'N', de 64 años, y Emilio 'N' y Cristóbal 'N', ambos de 20 años. Tras su aprehensión, recibieron la lectura de sus derechos y fueron trasladados a la Fiscalía Regional en Jilotepec, donde comenzó la investigación para determinar su situación jurídica y el posible origen y uso de las armas.
Este operativo revela una realidad que quizás no todos conocen: las armas ilegales todavía circulan en zonas rurales del Estado de México, y las fuerzas policiales están vigilantes para mantener la seguridad. ¿Qué pasará con estos hombres? Solo el tiempo y las investigaciones lo dirán, pero una cosa es clara: la ley está activa y trabajando para proteger a la comunidad.