¿Qué pasaría si un accidente con fuegos artificiales en un colegio pudiera haber sido mucho peor? Este jueves, en el Colegio de Bachilleres del Estado de México (COBAEM) plantel 56 en Ixtapaluca, la respuesta fue una rápida movilización de emergencias que evitó una tragedia mayor.
Todo empezó cuando un fuego pequeño, originado por el mal manejo de pirotecnia, se convirtió en un incendio en un área de pasto dentro del colegio. ¿La causa? La irresponsabilidad en el uso de fuegos artificiales, una situación que muchas veces se subestima, pero que puede tener consecuencias devastadoras.
Vecinos y personal cercano detectaron las llamas a tiempo y alertaron a los servicios de emergencia. Gracias a su acción rápida, los bomberos, Protección Civil y Seguridad Pública llegaron y lograron controlar el fuego antes de que se propagara a las aulas u otras áreas sensibles. Afortunadamente, no hubo personas lesionadas, aunque continúan las evaluaciones para determinar los daños materiales.
El incidente pone de manifiesto una estadística alarmante: durante la temporada decembrina y el inicio de año, más del 30 por ciento de los incendios menores en la región están relacionados con el uso irresponsable de pirotecnia, especialmente en zonas residenciales y escolares.
Las autoridades en Ixtapaluca ya investigan las causas exactas del incendio y hacen un llamado urgente para evitar el mal uso de estos dispositivos. ¿Qué podemos aprender de esto? Que pequeñas acciones, como manipular con cuidado la pirotecnia, pueden salvar vidas y preservar la seguridad de estudiantes, personal y comunidades enteras. La prevención está en nuestras manos.