¿Alguna vez te has preguntado qué detalles oscuros se ocultan tras casos recientes de violencia en Chaco? La historia de un hombre de 31 años y un adolescente de 14 revela una serie de hechos que podrían ser solo la punta del iceberg.
Todo empezó en Napenay, donde encontraron muerto a Facundo Gorzelowski junto a su moto. La escena es impactante: su cuerpo con una herida de arma de fuego en la cabeza, en una zona rural a unos cuatro kilómetros del centro urbano, en la ruta 16. La víctima, de 31 años, fue encontrada en posición de cúbito dorsal, con la motosierra gris Keller de 110 cc y un arma de fuego marca Bersa Thunder calibre 22 mm en la cintura, cargada con siete cartuchos. Los reportes policiales señalan que fue ejecutado desde atrás, lo que suma aún más preguntas.
Las autoridades, bajo la dirección del fiscal Marcelo Fabián Soto, empezaron las pesquisas, incautando el arma y el teléfono de la víctima, además de trasladar el cuerpo a la morgue judicial. La línea de investigación apunta a un posible homicidio, y ya hay una persona demorada, M. J., un hombre con antecedentes de conflictos previos con Gorzelowski. ¿Qué pudo haber motivado este asesinato?
Pero la historia no termina allí. En Gancedo, la violencia también desembocó en tragedia. Un partido de fútbol en el barrio 12 de Octubre se tornó en escenario de un ataque con arma blanca. Un joven de 14 años fue señalado como el presunto agresor de Maximiliano Belizán, de 28 años, quien murió a causa de una herida en el tórax. La escena fue impactante: Belizán con una herida de aproximadamente cinco centímetros y un cuadro de shock hipovolémico, trasladado primero a un centro de salud local y luego al hospital 9 de Julio. Pero la situación se agravó, y el joven fue detenido en la comisaría acompañado por su madre.
En el lugar del ataque, los policías hallaron un cuchillo artesanal de veinticinco centímetros, probablemente usado en la agresión. La investigación ahora la lleva la Fiscalía, y se modificó la clasificación del caso a “Tentativa de Homicidio”. Sin embargo, las circunstancias y las motivaciones detrás de esta agresión aún permanecen en la sombra. Pocos horas después, los médicos informaron que Belizán falleció tras un paro cardiorrespiratorio, por lo que la causa pasa a ser oficialmente un homicidio.
Estos casos en ciudades como Sáenz Peña y Charata dejan abiertas muchas preguntas: ¿Qué mueve a estos jóvenes y adultos a llegar a extremos tan violentos? ¿Qué secretos guardan estas comunidades que, aún en plena luz del día, parecen sumidas en conflictos que terminan en tragedia? La investigación continúa, y las respuestas permanecen en el aire, pero una cosa está clara: la violencia en Chaco no da tregua y su resolución todavía está por escribirse.