¿Alguna vez imaginaste lo que puede esconder una cisterna abandonada durante 20 años? En Juchitepec, Estado de México, ese misterio se volvió realidad. Restos humanos fueron descubiertos en una cisterna subterránea de agua potable en la esquina de las calles Villada y 16 de Septiembre, en el barrio Calayuco.
Este macabro hallazgo ocurrió tras labores de inspección en un aljibe que, según las autoridades locales, llevaba al menos dos décadas sin mantenimiento. Aunque las cifras oficiales aún no confirman cuántas personas y qué edades tienen los restos, versiones preliminares sugieren que podrían ser al menos 10 cuerpos de diferentes personas.
¿Quiénes son esas víctimas? La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) será la encargada de determinar la identidad y la antigüedad de los restos. Mientras tanto, el silencio prevaleció por varias horas. El Ayuntamiento de Juchitepec evitó emitir información inicialmente, y el presidente municipal, Juan Calvo Fernández, fue criticado por no dar declaraciones. La situación generó molestias, hasta que el director regional de Gobierno, Miguel Ángel Xolalpa, exigió transparencia.
Finalmente, en un comunicado, el edil confirmó que personal de Protección Civil y Bomberos colaboró en la recuperación de los restos óseos del aljibe. Peritos de la FGJEM llevaron a cabo las diligencias necesarias para su análisis forense.
Este caso cobra mayor relevancia al considerar que el Estado de México tiene uno de los mayores registros de personas desaparecidas en todo el país, con más de 13 mil personas aún no localizadas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Cada descubrimiento de restos humanos en espacios públicos o infraestructura municipal reabre heridas y genera nuevas preguntas acerca de la historia oculta de esta entidad.