¿Sabías que en Zinacantepec, Edomex., la tranquilidad de un panteón municipal se ha visto definitivamente alterada? El fin de semana pasado, las redes sociales se inundaron con imágenes impactantes: tumbas dañadas, lápidas rotas, ofrendas saqueadas y adornos destrozados. Pero lo más inquietante es que, a pesar del despliegue de fotos y testimonios, las autoridades no tienen pistas claras sobre quiénes están detrás de estos actos.
Decenas de habitantes del municipio han expresado su angustia y frustración, denunciando que muchas tumbas han sido saqueadas, robando objetos de valor que estaban cuidadosamente resguardados. Lo sorprendente es que los vigilantes del cementerio no percibieron ninguna actividad sospechosa en los momentos en que ocurrieron los daños. ¿Cómo es posible que delincuentes actúen con tanta audacia sin ser detectados?
Frente a esta situación, los vecinos exigen acciones concretas. Han pedido al alcalde Manuel Vilchis Viveros que refuerce la vigilancia y aumente la presencia policial en el Panteón Municipal. ¿Acaso este tipo de delitos son tan frecuentes en el lugar que ya no sorprenden? La realidad es que esta inseguridad ha generado que muchas familias eviten enterrar a sus seres queridos allí, por la mala fama que ha adquirido.
Otra problemática que también preocupa a los vecinos es la barda que da hacia la calle Emiliano Zapata. La inseguridad se agrava porque, en ese punto, es donde los delincuentes ingresan con facilidad al cementerio para cometer sus robos. Por ello, exigen que las autoridades finalicen los trabajos de restauración de esta estructura, que hasta ahora ha sido un punto débil en la protección del lugar.
¿Hasta cuándo podrá el panteón de Zinacantepec recuperar la tranquilidad y la seguridad que toda comunidad merece? La respuesta está en las acciones que las autoridades implementen rápidamente para detener esta ola de vandalismo y devolver la paz a este símbolo de memoria y respeto.