¿Hasta dónde puede llegar la pugna interna en Morena en el Estado de México? La historia reciente en Tecámac evidencia una profunda fractura que va más allá de las diferencias políticas.
El 8 de diciembre de 2025 quedó marcado por un incidente que dejó en evidencia las tensiones crecientes dentro del partido en la región. La senadora Mariela Gutiérrez Escalante, acompañada por el diputado Samuel Hernández Cruz, algunos regidores y parte de su estructura, irrumpió de forma provocativa en el recinto donde se preparaba el informe de gobierno de la alcaldesa Rosa Yolanda Wong.
Testigos relataron que la Guardia Civil del municipio intentó impedirles el acceso por no seguir el protocolo, pero Gutiérrez insistió y, en un acto de fuerza, logró abrirse paso, alterando el orden del evento. ¿Qué buscaba realmente con esta acción? Se cree que era un acto de desafío interno, con el objetivo de desafiar a la alcaldesa con quien mantiene diferencias políticas.
Este incidente no fue aislado. Se suma a una serie de tensiones y tensiones que han fracturado al morenismo local. La propia Gutiérrez ha sido acusada por cuadros del partido de intentar separar fuerzas, formar su propio bloque y desplazar liderazgos, especialmente en Tecámac y en la Zona Norte del Valle de México.
Las cosas no terminaron ahí. Tras la irrupción, presuntos simpatizantes del grupo de la senadora comenzaron a ejercer violencia política de género contra la alcaldesa Rosa Wong. Las agresiones, tanto en redes sociales como en presencia física, incluyeron insultos misóginos, acoso, ataques a su gestión y amenazas. Todo esto en un contexto ya cargado por una confrontación que había comenzado en el recinto.
La reacción ante estos hechos fue en su mayoría de condena. Militantes alineados al gobierno estatal y federal exigen sanciones políticas y una investigación formal por la violencia de género ejercida contra la presidenta municipal. Se acusa a Gutiérrez de quebrantar el orden institucional y de generar un ambiente que vulnera la seguridad de una mujer en un espacio público y político.
Este episodio profundiza la percepción de una fractura interna en Morena, donde la lucha por el control territorial, candidaturas y estructuras ha escalado del terreno político a uno más confrontativo y violento. ¿Qué tanto más puede dividir a un partido que, hasta hace poco, parecía unido? La respuesta la tendrá el tiempo, pero lo que es cierto es que la violencia y el enfrentamiento ya dejaron una huella profunda en Tecámac y en la política mexiquense.