¿Realmente son más saludables los lácteos enteros que los bajos en grasa? La sorprendente verdad que debes saber

21/11/2025 08:00 | 2 min de lectura

¿Realmente son más saludables los lácteos enteros que los bajos en grasa? La sorprendente verdad que debes saber

¿Alguna vez te preguntaste si lo que has estado creyendo sobre los lácteos es completamente correcto? Durante décadas, la recomendación general ha sido escoger lácteos bajos en grasa, pero esa creencia podría estar a punto de cambiar.
Desde los años 80, las autoridades sanitarias en Estados Unidos han sugerido preferir productos como la leche desnatada y yogures reducidos en grasa, argumentando que ayudan a mantener el colesterol bajo control y evitar el aumento de peso. Sin embargo, figuras como Robert F. Kennedy Jr. y el movimiento Make America Healthy Again (MAHA) están insinuando que las nuevas directrices podrían dar un giro, elevando la posición de los lácteos enteros.
¿Pero qué dicen realmente los estudios más recientes? ¿Son los lácteos enteros tan malos para el corazón, como se pensaba? La respuesta no es tan simple. La evidencia actual muestra resultados dispersos; algunos estudios indican que quienes consumen más leche entera tienen un riesgo ligeramente mayor de morir por enfermedad cardiovascular, mientras que otros sugieren que estos productos podrían reducir el riesgo de desarrollar signos tempranos de enfermedades cardíacas.
Por ejemplo, en Noruega, un estudio con 74,000 adultos encontró un 7% más de probabilidad de mortalidad cardiovascular entre quienes consumían más leche entera. En contraste, un estudio en Estados Unidos con 3,100 adultos y 25 años de seguimiento, encontró que quienes consumían más lácteos enteros presentaban un 24% menos de riesgo de calcificación arteriosa, un signo temprano de enfermedad cardiovascular.
¿Y qué pasa con el peso? De acuerdo con análisis recientes, consumir leche entera no necesariamente causa más aumento de peso que las versiones bajas en grasa, ya que su efecto saciante podría ayudar a controlar el apetito y la ingesta calórica.
¿Entonces, qué conclusión podemos sacar? La evidencia señala que no hay una respuesta clara y definitiva. La mayoría de los expertos coinciden en que no existe suficiente evidencia para preferir un tipo de grasa láctea sobre otra. Lo más importante es que cada quien escoge el producto que mejor encaje en su dieta y preferencias.
También, no todos los lácteos son iguales. La mantequilla, por ejemplo, está compuesta en su mayoría por grasas saturadas y poco más, por lo que su consumo en exceso puede elevar el colesterol malo. Por otro lado, productos como el yogur, el kéfir y ciertos quesos contienen proteínas, vitamina D, calcio y bacterias benéficas para la salud intestinal.
Finalmente, si las futuras guías dietéticas elevan los lácteos enteros, no significa que todas las grasas saturadas sean inocuas. Carnes procesadas, alimentos horneados y fritos ricos en estas grasas aún podrían ser perjudiciales. La clave está en disfrutar con moderación y equilibrar la dieta con alimentos nutritivos.
¿Te ha sorprendido esta información? La ciencia en nutrición continúa evolucionando, y lo importante es mantenerse informado para tomar decisiones que realmente beneficien tu salud.

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