Récord en Florida: la escalofriante historia detrás de la ejecución que rompe récords en EE. UU.

20/11/2025 21:00 | 3 min de lectura

Récord en Florida: la escalofriante historia detrás de la ejecución que rompe récords en EE. UU.

¿Sabías que Florida ha establecido un nuevo récord en ejecuciones en Estados Unidos? La reciente ejecución de Richard Barry Randolph marca un hito en la historia del estado, superando todas las cifras anteriores y dejando una marca inquietante en 2025.

Con la ejecución de Randolph, ya son 17 las personas condenadas a muerte en Florida solo este año, superando ampliamente las 8 ejecuciones registradas en 2014. Además, en todo EE. UU., 44 hombres han sido ejecutados en 2025, y hay más de una docena de órdenes de ejecución pendientes para el cierre del año y el próximo.

¿Pero qué hay detrás de esta cifra impactante? Richard Randolph, de 63 años, fue declarado muerto a las 18:12 horas tras recibir la inyección letal, que en Florida consiste en la administración secuencial de un sedante, un paralizante y un fármaco que detiene el corazón.

La escena fue estremecedora. A las 18:00 horas, se levantó la cortina que cubría la cámara de la muerte. Cuatro minutos después, las autoridades comenzaron a administrar los medicamentos. Randolph permaneció en silencio, con los ojos cerrados, exhibiendo leves contracciones faciales y respirando con dificultad antes de quedar inmóvil y pálido.

Un guardia intentó obtener alguna reacción llamándolo por su nombre y sacudiéndolo, pero no hubo respuesta. A las 18:11 horas, un médico fue llamado y confirmó la muerte un minuto más tarde.

La familia de la víctima, Minnie Ruth McCollum, expresó su agradecimiento al gobernador Ron DeSantis a través del portavoz del Departamento de Correcciones, Jordan Kirkland. Se sabe que tres familiares de McCollum tenían previsto testificar, aunque detalles adicionales no fueron compartidos.

¿Pero qué llevó a Randolph a esta condena? Los registros judiciales revelan que en 1989, fue condenado por asesinato, robo a mano armada, agresión sexual y hurto mayor, recibiendo la pena de muerte. En ese entonces, intentó robar la caja fuerte de una tienda de conveniencia en Palatka, donde la víctima, McCollum, trabajaba. Cuando fue sorprendido, hubo un forcejeo y Randolph la golpeó, estranguló, apuñaló y violó antes de huir en el auto de ella.

El incidente dejó a McCollum en estado crítico. Fue encontrada aún con vida y llevada al hospital en coma. Falleció seis días después por graves lesiones cerebrales. La captura de Randolph ocurrió rápidamente en Jacksonville, cuando intentaba canjear billetes de lotería robados. Allí, confesó el ataque y llevó a los agentes hasta la ropa ensangrentada que había desechado.

Su historial criminal no termina allí: en 1989, fue condenado por múltiples delitos y sentenciado a muerte. Después, presentó varias apelaciones que fueron rechazadas, incluyendo una por la Suprema Corte de EE. UU. la semana pasada.

El gobernador Ron DeSantis, encargado de firmar la orden de ejecución, ha impulsado en 2025 más ejecuciones que cualquier otro gobernador desde 1976, cuando se reinstauró la pena capital en EE. UU. DeSantis ha declarado que su intención es 'hacer justicia a las familias de las víctimas que han esperado décadas'.

El calendario en Florida sigue en marcha: en diciembre, se programaron dos nuevas ejecuciones. El 9 de diciembre, Mark Allen Geralds, de 58 años, será ejecutado por el asesinato de una mujer durante un robo. Y el 18 de diciembre, Frank Athen Walls, también de 58, enfrentará su ejecución tras matar a tiros a un hombre y una mujer durante un robo, además de confesar otros tres homicidios.

¿Hasta dónde llegará esta ola de ejecuciones en Florida? La historia de Randolph y las próximas fechas nos dejan reflexionando sobre el costo y las consecuencias de una política que no muestra señales de detenerse.

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