Durante la noche del 15 de febrero, Rusia llevó a cabo un ataque con 83 drones sobre varias regiones de Ucrania. La Fuerza Aérea ucraniana informó que logró derribar 55 de estos drones, de los cuales aproximadamente 50 eran modelos Shahed de fabricación iraní. El ataque provocó la muerte de dos personas y dejó a otras 10 heridas, además de causar daños en infraestructura civil.
En la región de Zaporizhzhia, el bombardeo ruso generó un incendio en una vivienda particular que dejó a tres personas lesionadas. El jefe de la región, Ivan Fedorov, explicó que un edificio residencial fue dañado en el incidente y que las víctimas, de 75, 73 y 55 años, están recibiendo atención médica.
Por otro lado, en la región de Dnipro, el jefe regional Oleksandr Ganzha detalló que Moscú lanzó más de diez ataques en dos distritos distintos, empleando artillería, drones y bombas guiadas. En Nikopol, los ataques afectaron el centro del distrito y las comunidades de Pokrovska y Marhanets, resultando en daños a vehículos y lesiones a una niña de 13 años y un hombre de 40.
En Kherson, Oleksandr Prokudin informó que 20 asentamientos fueron atacados mediante drones, bombardeos aéreos y artillería. Los ataques impactaron infraestructuras críticas, caminos, viviendas particulares, un gasoducto y vehículos, en un intento por desestabilizar la región.
Las operaciones bélicas también alcanzaron la región de Odesa, donde las fuerzas rusas atacaron infraestructuras y generaron incendios en edificios abandonados sin víctimas fatales ni heridos, según reportó el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania. Más de 100 rescatistas trabajaron en las tareas de control de incendios y remoción de daños.
Mientras tanto, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky rechazó la propuesta de Rusia de ceder la parte del Donbás, que comprende las regiones de Lugansk y Donetsk, calificándola como “una locura”. En una rueda de prensa en Múnich, tras participar en la Conferencia de Seguridad, Zelensky subrayó que aceptar esa oferta sería una vulneración a la soberanía de Ucrania y un irrespeto a quienes han muerto defendiendo esos territorios desde la invasión rusa.
Por otra parte, surgieron detalles sobre una iniciativa de Estados Unidos que contempla la creación de una zona franca en el Donbás. Esta zona de libre comercio buscaría actuar como un área de amortiguamiento, facilitar el comercio y aliviar la situación de la población local, además de reducir tensiones en la región.
El próximo encuentro trilateral entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos, donde se abordarán estas propuestas y otros aspectos del conflicto, está en proceso de organización, según confirmó Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, quien además mencionó que existe un “cierto entendimiento” sobre la realización de estas conversaciones, aunque sin especificar lugar ni fecha definitiva.