Un ataque ruso con drones impactó una zona residencial en la localidad de Bogodukhiv, en la región de Kharkiv, al noreste de Ucrania, dejando al menos cuatro víctimas mortales, incluyendo tres menores de edad, informó el Servicio Estatal de Emergencias ucraniano. Los fallecidos son dos niños de un año, una niña de dos años y un hombre de 34 años, cuyos cuerpos fueron recuperados de los escombros tras el ataque, que destruyó completamente una vivienda y provocó un incendio de 60 metros cuadrados. Además, otras dos personas —una mujer embarazada de 35 años y otra adulta— resultaron heridas en el incidente.
Tras el ataque, equipos de rescate y seguridad acudieron al lugar, donde realizaron labores de remoción de escombros y estabilización de la zona. Psicólogos se presentaron para brindar asistencia emocional a las víctimas y sus familiares. La fiscalía regional inició una investigación por la posible comisión de un crimen de guerra, en respuesta a la pérdida de vidas civiles.
En la misma jornada, el conflicto afectó a la región de Zaporizhzhia, donde aproximadamente 11,000 usuarios quedaron sin electricidad a causa de los bombardeos. Según informó Iván Fedorov, gobernador local, la ofensiva aérea del 11 de febrero incluyó el despliegue de 129 drones, en su mayoría modelos Shahed fabricados en Irán, y otros dispositivos de origen ruso y ucraniano, desde distintas regiones del territorio ruso y en Donetsk, en Ucrania.
La aviación y los sistemas de defensa antiaérea ucranianos lograron neutralizar la mayor parte de los ataques, derribando o interceptando cerca de 112 drones enemigos. En respuesta, el presidente Volodimir Zelensky anunció una reestructuración del sistema de defensa aérea en áreas afectadas, con el objetivo de fortalecer la protección contra futuros ataques y mejorar la coordinación de interceptores y unidades de guerra electrónica. La reorganización contempla la movilización de nuevas brigadas y la actualización de los sistemas de vigilancia y defensa aérea, en un esfuerzo para reducir la vulnerabilidad civil.
El comandante de las Fuerzas Armadas ucranianas, coronel general Oleksandr Syrskyi, informó que la línea del frente se extiende aproximadamente 1,200 kilómetros en las regiones oriental y sur del país. Además, señaló que el avance en el uso de drones por parte de ambos bandos ha ampliado la denominada “zona de muerte”, que ahora abarca hasta 20 kilómetros de profundidad en áreas de combate, elevando el nivel de riesgo para las tropas en el terreno.