¿Alguna vez has pensado en los riesgos que implica comer en un tianguis en plena calle? En Huehuetoca, el problema va mucho más allá de la simple incomodidad o el congestionamiento.
Desde la zona bancaria, cruzando un puente sobre aguas negras, hasta la entrada de centros comerciales, un montón de puestos de comida, ropa y bebidas se colocan cada sábado sobre uno de los carriles del Bulevar Huehuetoca-Jorobas.
Este caos vial y de comerciantes no solo genera un problema de tráfico, sino que también pone en riesgo la seguridad de todos. La calle se llena, la secundaria cercana cierra su acceso, y el riesgo de accidentes aumenta exponencialmente.
¿Y qué pasa cuando alguien se expone a peligros como una explosión de gas? Recordemos el incidente ocurrido frente a la tienda Coppel y Bodega Aurrera, donde varias personas, incluso menores de edad, resultaron lesionadas tras una fuga de gas que provocó una explosión. En aquel momento, los servicios de emergencia, la Cruz Roja, e incluso helicópteros del Grupo Relámpagos, tuvieron que intervenir para trasladar a los heridos.
Pero, ¿quién es responsable de que estos puestos ilegales invadan espacios públicos y pongan en riesgo a toda la comunidad? Aunque los comerciantes deben cumplir con normas básicas de seguridad, la verdad es que esa responsabilidad recae en las autoridades de Huehuetoca, Estado de México, quienes parecen estar ausentes, priorizando intereses personales sobre la seguridad ciudadana.
Desde las primeras horas del día y hasta cerca de las 6 de la tarde, el caos se vuelve insoportable: calles invadidas, estacionamientos ocupados por puestos improvisados, y una total falta de regulación. La situación no solo afecta a quienes quieren transitar o hacer sus compras, sino que también pone en peligro la integridad física de todos los que participan en esta improvisada feria callejera.
¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo que la inseguridad y la falta de orden pongan en riesgo a nuestra comunidad? La solución está en la autoridad y en que los ciudadanos exijan un cambio verdadero.