¿Alguna vez imaginaste que las futuras generaciones podrían salvar nuestros bosques solo con saber cómo cuidarlos? En el Estado de México, esa visión se materializa con un proyecto revolucionario que está generando un impacto profundo: ‘Bosque Escuela’.
Este programa, impulsado por Probosque y dirigido por Alejandro Santiago Sánchez Vélez, no solo busca conservar la vasta biodiversidad que cubre casi el 50% del territorio mexiquense, sino también transformar la forma en que niños, jóvenes y docentes abordan la enseñanza ambiental.
Con una extensión de 2.22 millones de hectáreas, incluyendo bosques de encino, pino, y otros ecosistemas tropicales, el Estado de México tiene en sus manos un patrimonio natural invaluable. De estos, 117 municipios albergan estas maravillas, que además de su belleza, suministran servicios esenciales como el agua.
¿Pero qué hace a ‘Bosque Escuela’ tan especial? La clave está en su enfoque innovador y participativo. En 2024, el programa invita a estudiantes de todos los niveles a adentrarse en actividades prácticas: aprender a prevenir incendios, gestionar plagas, evitar la tala clandestina y abordar el cambio de uso de suelo.
Además, los niños y jóvenes participan en la restauración forestal, aprendiendo cada paso desde la recolección de semillas, su selección, tratamiento y propagación, hasta su adaptación para reforestar zonas afectadas. Este proceso no solo fortalece su conocimiento técnico, sino que también sensibiliza sobre la importancia de cuidar estos ecosistemas.
El programa también contempla la creación de una guía que permite a los participantes evaluar sus habilidades y conocimientos adquiridos. Todo esto se complementa con la colaboración de más de 3,500 docentes capacitados en lineamientos alineados a la “Nueva Escuela Mexicana”, que refuerzan esta formación ecológica.
Pero la iniciativa no termina en las aulas. Probosque también trabaja en fortalecer a los productores forestales, brindándoles asesoría técnica para mejorar el manejo y aprovechamiento de sus recursos, promoviendo la sustentabilidad de la cadena productiva forestal.
¿Y qué hay de la producción de plantas? Los 17 viveros de Probosque, con capacidad para generar cerca de 29 millones de plantas, producen especies clave como pino, encino y oyamel, esenciales para la restauración y conservación de los bosques.
Un ejemplo emblemático de la historia del vivero es el ‘Árbol de la Vida’, un ejemplar de más de 30 años que, al entrar, revela la conexión espiritual y cultural que existe entre los mexiquenses y su naturaleza.
Con iniciativas como ‘Bosque Escuela’, Edomex apuesta por un futuro donde la educación ambiental sea la base para proteger, restaurar y valorar su rico patrimonio natural. ¿Estás listo para formar parte de este cambio y aprender cómo tú también puedes contribuir a este gran esfuerzo?