¿Alguna vez te has preguntado cómo una tradición puede fortalecer la identidad y unir a toda una comunidad? En el Estado de México, eso justamente está sucediendo en estas fechas. Las posadas, esas celebraciones que hemos vivido toda la vida, están tomando un sabor más auténtico y colorido gracias a las piñatas artesanales hechas por manos mexiquenses.
Desde Toluca hasta municipios como Acolman y Atlacomulco, las calles se llenan de música, cantos y el cálido brillo de las velas. Pero lo que realmente roba el espectáculo son las piñatas, elaboradas con técnicas tradicionales y diseños que reflejan la creatividad y talento de los artesanos locales. Cada pieza es única, un verdadero testimonio de la historia y el arte que pasa de generación en generación.
Estas Piñatas no solo alegran a los niños —que ansiosos esperan su turno para romperlas— sino que también impulsan la economía local. Durante estas festividades, muchas familias adquieren estos productos, apoyando a los artesanos y poniendo en valor su trabajo frente a visitantes nacionales e internacionales.
¿Sabías que las posadas también atraen turismo? Personas de varias regiones viajan para conocer y vivir esta experiencia, recorriendo los municipios piñateros y aprendiendo sobre el proceso artesanal. Esto no solo genera una derrama económica importante, sino que también favorece que el Estado de México sea reconocido como un destino donde las tradiciones siguen vivas y llenas de orgullo.
Vivir las posadas con estas piñatas artesanales es más que una celebración: es una forma de preservar la cultura, transmitir valores y fortalecer esos lazos de comunidad que hacen única a esta temporada. Y tú, ¿estás listo para apoyar estas tradiciones y disfrutar de una experiencia auténtica que llena de espíritu navideño y tradición a todo el Edomex?