¿Sabías que los corales 'duermen' sin tener cerebro? Descubre su sorprendente mecanismo de supervivencia en el mar

29/01/2026 17:30 | 3 min de lectura

¿Sabías que los corales 'duermen' sin tener cerebro? Descubre su sorprendente mecanismo de supervivencia en el mar

¿Alguna vez te preguntaste si los corales descansan? La respuesta te sorprenderá. Aunque no tienen sistema nervioso, un equipo del Instituto de Biología Evolutiva (IBE, CSIC-UPF) ha demostrado que los corales realmente entran en un estado de descanso durante la noche.

La investigación, realizada en los arrecifes frente a la isla de Curazao en el mar Caribe, reveló detalles fascinantes. Liderados por Javier del Campo, los científicos analizaron la actividad en el coral Pseudodiploria strigosa y sus simbiontes, las algas del género Breviolum, que viven dentro de sus células y lo alimentan mediante fotosíntesis.

Durante tres días, los investigadores realizaron inmersiones cada seis horas para tomar muestras del coral y su microbioma a cinco metros de profundidad. Estos análisis permitieron identificar cambios en la actividad genética, mostrando que el coral entra en un estado de descanso nocturno, regido por un ritmo circadiano a pesar de no tener sistema nervioso.

Weiler explicó: “P. strigosa duerme una tercera parte del día, como los humanos, y su reloj biológico está sincronizado con el ciclo día-noche”.

Mientras el coral duerme, su microbioma, compuesto principalmente por algas y otros microbios, se mantiene activo. Esta diferencia funcional es clave: el coral descansa para reparar daños, mientras que los microbios cumplen con tareas celulares que no implican fotosíntesis, actividad exclusiva del día.

Durante la luz, los corales y sus algas interactúan en una relación metabólica intensa. Las algas usan la sol para hacer fotosíntesis, generando especies reactivas de oxígeno que pueden dañar tejidos y ADN. Por eso, los corales necesitan descansar para reparar ese daño acumulado.

De Campo destacó: “Durante la noche, los corales reparan el ADN dañado por sus simbiontes”. Este periodo de descanso resulta esencial para mantener la integridad del coral. Sin él, las especies reactivas del oxígeno podrían ser tóxicas y poner en riesgo la relación simbiótica.

La investigación revela una delicada sincronización en esta interacción mutualista. La capacidad del coral para descansar y recuperarse refleja una estrategia evolutiva que probablemente surgió hace miles de millones de años, cuando microorganismos se asociaron permanentemente a células de organismos primitivos.

El hallazgo también desafía la idea tradicional de que solo los animales con cerebro necesitan dormir. Todos los seres vivos, incluso los más simples, usan algún mecanismo de reparación nocturna. Esto evidencia que el sueño, como proceso universal, ha sido clave en la evolución y éxito de muchas especies.

Del Campo comenta: “Pensamos que solo los animales con cerebro necesitan dormir, pero en realidad todos los seres vivos requieren alguna forma de reparación interna. Un ritmo circadiano para ello es una estrategia muy antigua y efectiva”.

Este descubrimiento no solo amplía nuestra comprensión biológica, sino que también puede tener aplicaciones en la conservación. Conocer los ciclos de descanso de los corales podría mejorar las estrategias para restaurar arrecifes afectados por el cambio climático, ayudando a su adaptación y supervivencia.

Además, entender mejor cómo el sueño coralino y su microbioma interactúan puede ofrecer nuevas herramientas para proteger estos ecosistemas marinos. Según Weiler, “ahora comprendemos mejor la fisiología de los corales, que son grandes arquitectos de los ecosistemas marinos”.

En definitiva, esta investigación no solo revela un mecanismo ancestral y fundamental para la supervivencia, sino que redefine nuestro concepto de sueño y reparación en la naturaleza, mostrando que incluso sin cerebro, los organismos encuentran formas sorprendentes de mantenerse vivos y sanos en su entorno marino.

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