¿Alguna vez imaginaste que un simple paseo con un perro podría cambiar por completo la recuperación de un adulto mayor? La canoterapia está emergiendo como una revolución silenciosa en centros de rehabilitación y hogares, ofreciendo beneficios que van mucho más allá de una compañía, impulsando una notable mejora física y emocional.
En el Hogar y Centro de Rehabilitación Los Pinos, Carmen Pérsico, certificada en intervenciones asistidas con perros y parte de la Fundación Caral, ha comprobado el impacto profundo que estos animales pueden tener. A través de la interacción entre perros entrenados, pacientes y profesionales de la salud, han logrado modificar rutinas y estados de ánimo de manera sostenida y significativa.
Pero, ¿cómo funciona exactamente este método? Pérsico explica que la canoterapia no es solo acompañamiento. Se trata de activar emocionalmente a las personas para favorecer su respuesta física. "Es la intervención entre perros, el médico y el paciente", afirma, con el objetivo de incentivar primero desde lo psicológico y luego en el movimiento.
Al comenzar, muchos residentes permanecían en cama. Sin embargo, la expectativa por las visitas de los perros despertaba un cambio notable. Carmen relata que estos animales lograban incentivar a los pacientes a salir a pasear y caminar, lo que antes parecía difícil o incluso imposible.
¿Y qué resultados concretos han visto? La historia de uno de los pacientes, que tras un año de trabajo con perros, logró caminar nuevamente. Empezó a moverse con un andador, paso a paso, en conjunto con los médicos y kinesiólogos. Estos avances, explican los expertos, están relacionados con la memoria muscular y la estimulación sostenida que proporcionan los animales.
El aspecto emocional es clave. Muchos pacientes han convivido con perros y, durante su internación, la separación prolongada de sus mascotas genera un vínculo especial con los perros de terapia. Actividades tan simples como cepillarles el pelo adquieren un valor terapéutico, ya que activan movimientos y estimulan la motricidad.
Pero, ¿cómo se seleccionan y entrenan a estos perros? La elección requiere un proceso riguroso. Se prefieren perros con temperamento afable y amigable. Los Schnauzers, pequeños e inteligentes, son ideales porque no pierden pelo y se adaptan fácilmente a ambientes clínicos, incluso sobre camas o sillas de ruedas.
El entrenamiento empieza cuando los cachorros tienen entre 25 y 30 días, en entornos simulados que incluyen sillas de ruedas y camas, para acostumbrarlos a los objetos y situaciones del hogar. La clave está en su conexión emocional y en la predisposición natural del perro: si no se sienten cómodos, se van; si encuentran comunicación y feedback, permanecen y colaboran.
Este proceso puede extenderse entre dos y tres años, y la rutina de entrenamiento se centra en monitorear su bienestar, alternando períodos de actividad con descansos. Carmen señala que el éxito radica en conocer muy bien a cada perro y en generar un vínculo de confianza, sin obligarlos a trabajar si no quieren.
Durante sus turnos, los perros trabajan solo dos horas, con pausas controladas: si notan señales de cansancio o incomodidad, se les da descanso. Usan un pretal que indica el inicio de la tarea y, en cuanto lo colocan, saben que deben trabajar y participan con entusiasmo.
Su preparación específica también les permite adaptarse a ambientes complejos, con ruidos sorpresivos o uso de ascensores. La calma que adoptan durante las sesiones refleja su entrenamiento.
Pero quizás lo más importante es el vínculo que se crea. La expectativa de ver a los perros todos los días motiva a los pacientes, quienes incluso recuerdan los nombres de los animales mejor que a los propios cuidadores. Este reconocimiento y anticipación elevan el ánimo, estimulan la participación activa y crean un entorno terapéutico lleno de esperanza.
¿Listo para descubrir cómo un perro puede ser mucho más que un amigo? La canoterapia ha llegado para transformar vidas y abrir nuevas rutas en la rehabilitación de adultos mayores, con un único ingrediente: amor, entrenamiento y mucha empatía.