El santoral del domingo 08 de febrero honra a diversos santos y beatos proclamados por la Iglesia Católica, en conmemoración de sus vidas dedicadas a la fe y a la ayuda a los demás. Entre los personajes destacados se encuentra San Juan de la Cruz, nacido en Venecia en 1486, quien abandonó la milicia para dedicar su vida al servicio de los pobres y fundar la Orden de los Clérigos Regulares de Somasca, centrada en asistir a niños huérfanos y necesitados; falleció en Somasca en 1537.
Además de San Juan de la Cruz, en esta fecha se recuerdan otros santos y mártires, como San Esteban de Grandmont (siglo XII), San Honorato, obispo del siglo VI, la Beata Josefina Gabriela Bonino del siglo XX, Santa Josefina Bakhita, también del siglo XX, y otros como San Jovencio, San Lacuto, San Nicecio, San Pablo de Verdún y Beato Pedro Igneo, todos con diversas historias de devoción y sacrificio.
El santoral es el conjunto de personas, hombres y mujeres, veneradas en la Iglesia Católica porque han sido canonizadas como santos o beatificados en fechas específicas del calendario litúrgico. Para llegar a la canonización, una persona debe pasar por cuatro etapas: ser nombrada siervo de Dios, considerado venerable, luego beato, y finalmente santo. La beatificación, que puede lograrse por virtudes heroicas o martirio, reconoce la santidad en la vida o muerte de la persona.
Ser aceptado en el canon permite que la comunidad católica rinda culto público y universal, asignando fiestas litúrgicas, dedicando altares y capillas, y considerando su intercesión ante Dios. Actualmente, se estima que hay aproximadamente entre siete mil y veinte mil santos en la Iglesia, considerando a mártires y otros reconocidos. El Papa Juan Pablo II canonizó a 388 santos, mientras que el Papa Francisco ha elevado a la santidad a 898 personas, incluyendo 800 en un solo acto.
El catolicismo es una de las religiones más practicadas en el mundo, con más de 360 millones de fieles según datos del Vaticano. La mayor concentración de católicos se encuentra en América, especialmente en Sudamérica. En tiempos recientes, aumenta la presencia en Asia y África, mientras que en Europa, la cantidad de practicantes disminuye, y en Oceanía se mantiene estable, según el Anuario Estadístico Eclesial del Vaticano.