¿Alguna vez has sentido que la justicia y la protección se escaparon de tus manos? En Ixtapaluca, Estado de México, esa sensación se ha convertido en realidad para sus residentes.
El municipio enfrenta un aumento alarmante de criminalidad: robos en la vía pública, ataques a transeúntes y viviendas, además de una serie de homicidios en los primeros días de 2026, con al menos cuatro casos entre el 5 y el 9 de enero. La región oriente del Estado de México, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), ocupa un lugar destacado en incidencia delictiva con violencia y robo.
El informe de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) revela que más del 70% de los habitantes de Ixtapaluca se sienten inseguros en su entorno. La cifra negra, es decir, los delitos que no se denuncian, alcanza el 93%, dificultando entender la gravedad real del problema.
La tensión en la comunidad creció aún más cuando un joven fue sorprendido robando una motocicleta. Fue retenido, golpeado y entregado a la policía municipal, quienes lo pusieron a disposición de las autoridades. Este episodio generó un fuerte debate: muchos residentes aseguran que no buscan justicia por mano propia, sino que quieren detener la reincidencia y llamar la atención sobre la falta de respuesta institucional.
En respuesta a la sensación de abandono, los vecinos comenzaron a organizarse: patrullas vecinales, comunicación constante y documentar incidentes. Pero expertos en seguridad advierten: la organización comunitaria puede ayudar, pero cualquier acto de violencia o retención ilegal puede acarrear responsabilidades penales para los propios vecinos.
Las autoridades hacen un llamado a denunciar y evitar la violencia, pero organizaciones civiles subrayan que la confianza en el sistema se construye con resultados concretos: más patrullajes efectivos, investigaciones serias y la judicialización de los casos.
Los habitantes exigen presencia policial constante, atención a las víctimas y un seguimiento real a las denuncias. El mayor reto para Ixtapaluca es claro: contener la delincuencia sin que la desesperación lleve a la comunidad a tomar soluciones peligrosas que puedan agravar aún más el conflicto social.