El gremio de autopartes en Colombia advierte que los cambios regulatorios y las presiones fiscales propuestas por el Gobierno podrían elevar los costos de repuestos para carros y motos durante 2026. La Asociación Colombiana de Comercio de Repuestos Automotrices (Asopartes) alertó sobre el impacto de las nuevas medidas tributarias y arancelarias que afectan la operatividad y la estabilidad financiera del sector. La propuesta gubernamental para aumentar los aranceles hasta en 40% para vehículos de combustión y en 35% para motocicletas y sus insumos eleva el costo de importación y distribución de partes mecánicas y accesorios, generando un incremento en los gastos de mantenimiento y afectando la competencia del mercado formal. Desde el 1 de junio de 2025, con la entrada en vigor del Decreto 572, las autopartistas enfrentan un ciclo fiscal completo que obliga el pago anticipado de impuestos mediante retenciones en la fuente, situación que pone presión adicional sobre la liquidez, esencial para un sector donde aproximadamente el 85% de las autopartes son importadas y requieren flujo de caja constante para su abastecimiento. Carlos Andrés Pineda, presidente de Asopartes, señaló que aunque la demanda en el mercado se mantiene, las decisiones fiscales están reduciendo la capacidad de los negocios para operar con normalidad y podrían impulsar a los consumidores hacia canales informales, comprometiendo la seguridad vial y la competencia leal. En 2025, la matriculación de vehículos nuevos creció un 26.4%, alcanzando 254,438 unidades, mientras que las motocicletas registraron un aumento del 35.1%, sumando 1.125.540 nuevas inscripciones, consolidando su papel como motor principal del parque vehicular nacional. La transición hacia vehículos híbridos y eléctricos también generó incertidumbre, debido a la posible eliminación de beneficios tributarios y la demanda de componentes más especializados. Asopartes proyecta un crecimiento del 8% en el mercado de autopartes para 2026, impulsado por el envejecimiento del parque automotor y la demanda de mantenimiento en áreas como frenos, suspensión, filtros y neumáticos. Sin embargo, advierten que las persistentes presiones fiscales y arancelarias podrían ampliar la informalidad, poniendo en riesgo la seguridad y el empleo en el sector. El líder del gremio concluyó que 2026 será un año decisivo, en el que se requiere claridad en las reglas y estabilidad para que el sector pueda crecer de forma formal y segura para los colombianos. Hasta ahora, el Gobierno no ha emitido declaraciones oficiales en respuesta a estas preocupaciones.