¿Secuestro o malentendido? La controvertida desaparición de funcionarios en Tecámac sacude al municipio

20/11/2025 10:01 | 2 min de lectura

¿Secuestro o malentendido? La controvertida desaparición de funcionarios en Tecámac sacude al municipio

¿Alguna vez has pensado que una simple denuncia puede desencadenar una crisis en todo un municipio? La noche del pasado miércoles en Tecámac, Estado de México, eso sucedió. La alcaldesa Rosi Yolanda Wong Romero se convirtió en el foco de acusaciones graves que encendieron las alarmas en la comunidad.

Todo comenzó con la desaparición de Olga Molina Hernández, tesorera municipal, y Adrián Pérez Guerrero, secretario del Ayuntamiento. Los familiares aseguraron que estos funcionarios fueron interceptados y subidos a vehículos oficiales por agentes de la Guardia Civil de Tecámac, en una situación que algunos describen como un secuestro.

La hermana de Olga, Montserrat Molina Hernández, no dudó en señalar directamente a la presidenta municipal. Según su testimonio, Wong Romero ordenó acciones intimidatorias y operó con un tono “déspota y prepotente” dentro del Palacio Municipal.

Antes del presunto secuestro, Montserrat recordó que la alcaldesa la obligó a firmar una renuncia bajo presión: “Me dijo que firmara mi renuncia ‘voluntariamente’. Si no, no me iban a dejar salir del Palacio. Había policías con armas largas”.

Horas después, Olga Molina logró enviar su ubicación en tiempo real cuando se retiraba del ayuntamiento, pero su señal finalmente se perdió en las instalaciones del Centro de Investigación, Capacitación y Adiestramiento de Tecámac, gestionado por la Secretaría General de Gobierno. Allí, las familias detectaron la presencia de vehículos oficiales y también a Wong Romero.

Los familiares relatan que tanto Olga como Adrián fueron interceptados y forzados a subir a un vehículo que no era de ellos. La tesorera alcanzó a enviar fotos de las placas de la camioneta en la que supuestamente fue trasladada.

Intentaron ingresar al lugar donde se marcó la última ubicación de Olga, pero las respuestas fueron contradictorias. Primero dijeron que los funcionarios estaban ahí, pero minutos después, por radio, negaron su presencia: “Diles que no hay nadie aquí”. En respuesta, los familiares cerraron la vialidad en señal de protesta.

¿Será solo un malentendido o estamos ante una crisis política que podría desgarrar a Tecámac? La comunidad espera respuestas precisas y una explicación clara de los hechos, que aún permanecen en la sombra. Lo que sí es cierto es que la historia de estas desapariciones ha puesto en jaque la confianza en las autoridades municipales y ha despertado un temor que, de no aclararse, puede tener consecuencias aún más graves.

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