Un sismo de magnitud 4.1 fue registrado la mañana del 21 de febrero en Unión Hidalgo, Oaxaca, a las 11:08 horas. El movimiento sísmico, cuyo epicentro fue localizado a 15 kilómetros al noreste de la localidad, alcanzó una profundidad de 102.7 kilómetros, según informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN). La zona afectada se ubica en las coordenadas 16.529° de latitud y -94.697° de longitud.
Hasta el momento, las autoridades no reportan daños estructurales o incidentes relacionados con este sismo. Se recomienda a la población mantenerse informada a través de canales oficiales para cualquier actualización o instrucción adicional.
Las primeras evaluaciones del SSN indican que la información proporcionada es preliminar, por lo que podría ser actualizada a medida que se recopilen nuevos datos. Además, el organismo subraya que actualmente no existe tecnología capaz de predecir con certeza cuándo ocurrirá un sismo, reforzando la importancia de la prevención.
México, por su ubicación tectónica, enfrenta constantemente la amenaza de sismos, muchos de ellos de baja magnitud y de percepción imperceptible. Sin embargo, eventos de mayor intensidad, como los terremotos históricos de 1985 y 2017, han causado tragedias y pérdidas humanas significativas.
El terremoto más fuerte registrado en la historia del país ocurrió el 28 de marzo de 1787 en Oaxaca, con una magnitud de 8.6, e incluso generó un tsunami de seis kilómetros tierra adentro. Estudios del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) señalan que en los próximos años podrían ocurrir eventos similares en las costas mexicanas, especialmente en la región de la Brecha de Guerrero, que acumula gran energía sísmica.
Recordando los sismos recientes, el de 1985 ocurrió a las 7:19 horas en Guerrero con magnitud 8.2, causando daños extensos en la Ciudad de México y en otras regiones del país. En 2017, el terremoto el 19 de septiembre, con epicentro en Puebla y Morelos, dejó 369 muertos.
Para incrementar la seguridad, expertos recomiendan preparar una mochila de emergencia con artículos esenciales, incluyendo agua, alimentos no perecederos, medicinas, documentos importantes y herramientas, y guardarla en un lugar accesible, así como en el automóvil y el trabajo. La prevención y la preparación son fundamentales ante la vulnerabilidad sísmica de México, en tanto que los sismos de gran magnitud permanecen como una amenaza constante.